
Camps Love


La habitación estaba vacía, el ambiente era tranquilo y se respiraba calma, no se escuchaba ningún ruido excepto unas leves respiraciones, caminó lentamente hasta acercarse a la pequeña cama rosa con flores y un pequeño barandal, donde dos pequeños cuerpos yacían agotados, ambas dormían, Yui y Hanabi, abrazando una muñeca de tela y un oso de peluche respectivamente, estaban frente a frente sus manos en pequeños puños aferrándose a sus muñecos como si estos fueran a escaparse, parecían dos princesas y lo eran, sus minúsculos cuerpos casi iguales como sus vestidos, sus rodillas estaban encogidas y debajo del encaje de sus vestidos se veían sus pequeños pies cubiertos por calcetines blancos.
El solo las miraba embelesado, hace cuánto que no veía a Hanabi? Semanas, quizá meses, estaba tan bonita su piel blanca como la de Kei contrastaba con la piel color vainilla de Yui que se parecía a la de Takaki, los dedos de Hana eran delgados y largos y los de Yui eran delgados pero pequeños, la nariz de Hana era pequeña pero perfilada como la de Daiki y la de Yui era un pequeño botón como la de Yuya, sus ojos tenían la misma forma de gota, como unas pequeñas avellanas, incluso el color era igual de oscuro en ambos pares, sonrió cuando ambas resoplaron y las largas y tupidas pestañas de Yui revolotearon para después seguir descansando sobre sus delgadas y rosadas mejillas.
Alargó la mano para apartar el lacio y grueso cabello que tapó la cara de Yui al salirse de su trenza.
Después de observarlas un poco mas se apartó de la cama dispuesto a marcharse hasta que una pequeña y dulce voz le llamó
-Tio Ryu? ~- Se detuvo al instante, su cuerpo erizándose al escucharla, Hana estaba paradita sobre el colchón, con una mano sostenía su oso y con la otro se frotaba los ojos- Tio Ryu!- Gritó, un grito lleno de alegría al comprobar que la persona en la habitación era él. Ryutaro caminó hacia ella tomándola en brazos y los dos se aferraron a ellos con fuerza, Morimoto luchando con las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos hundiendo la nariz en los delgados rizos de la pequeña
-Te extrañé- le confesó- Feliz cumpleaños, Hana-chan- le dio un pequeño beso en la frente. Te traje un pequeño regalo de cumpleaños, pero tenemos que ir por el-habló bajo para no despertar a Yui que dormía aún.
-Pensé que no ibas a venir, tío- Hana estaba colgada a él, una mano alrededor de su cuello y el otro brazo estaba en su pecho con el peluche apretándose contra ella- Pensé que ya no vendrías nunca- la pequeña apoyó su cabeza en el hombro de su Ryu, sonriendo.
-Tenía que venir, no podía abandonar a mi princesa en su tercer cumpleaños! -le hizo cosquillas ganándose una hermosa risa que llenó la sala de la casa de Daiki, donde éste se encontraba junto con Yuri limpiando los últimos rastros de la fiesta infantil. Serpentinas, papel de regalos, confeti y restos de pastel estaban regado por el suelo. Lo cual significaba que las cumplañeras y cada niño invitado habían disfrutado de la fiesta.
-Quién es el?. El comentario de Hanabi causó que todos miraran hacia la entrada de la casa; Yabu estaba de pie, analizando un pequeño sombrero de fiesta, quizá buscando algún sentido en tan pequeño y singular objeto, como si no entendiera porque era significado de la alegría de los niños.
Ryutaro atrapó la mirada que Daiki le lanzaba a Yabu, sin duda estaba sorprendido por verle de nuevo, quizá no fue una buena idea haberlo traído.
Ryutaro se había mantenido unos meses lejos de la ahora familia Inoo, había estado ocupado con el proceso de salida de Yabu, este había pasado dos años en una rehabilitación preventiva, debido a que desde la cárcel no podía manejar al clan. Morimoto se había vuelto un jefe de reserva, por ello también no mantenía tanta comunicación con Daiki, era mejor no ponerlo en peligro. Pero Kota había insistido tanto conocer a la pequeña Hababi, había insistido en pedir perdón a Daiki y Kei por el daño causado. Mientras que Daiki y Hanabi habían insistido a que asistiera a la fiesta. "Y eme aquí"
Con pasos lentos y la mirada fija en la niña que Ryutaro cargaba, Yabu se acercó. Hanabi solo le miraba, ella no estaba asustada, incluso levantó los brazos pidiendo ser cargada, en el momento que Kota estuvo mas cerca.
-¿Eres mi tío? ¿Ryutaro es tu esposo? Mi papá tiene esposo, se llama Papi Dai, y Mi abuelito tiene esposo, es abue Yuyi y ellos tienen bebés, y mi tío Yuri tiene esposo se llama Tío Toki- dijo la pequeña.
-Takaki, querida, es tío Takaki- corrigió Daiki, acercándose a el par. Un placer de nuevo. Es un gusto recibirte en mi casa, Yabu- para sorpresa de todos Daiki le estrechó la mano y sonrió, antes de que sus ojos se aguaran y tomara a Yabu y a su pequeña en un fuerte abrazo, mientras sollozaba la palabra "gracias" una y otra vez.
Sufrimiento fetal era la frase. Fue lo que Daiki padeció por dos días, dolor abdominal excesivo, su estómago se puso demasiado rígido, cólicos, vómitos, falta de movilidad del feto, sin duda fue...un aborto silencioso.
Después de que Yuri, con excusa de vigilar a Yui, subiera a Hanabi para que no escuchara, Daiki contó todo a Ryutaro a Yabu. El como ese accidente, si bien fue de mal agrado, fue también la salvación para su vida y la vida de su hija. Si el dolor sufrido por el golpe al caer no hubiese sido provocado lo más seguro era que ni él ni Hanabi hubiesen sobrevivido por más días.
Hanabi estaba con el cordón enredado en el cuello y Daiki estuvo dos días en com después de dar a luz.
Los frenos fueron cortados- La voz de Morimoto cortó el ambiente tensó. Es por ello que Kota no fue a prisión. Nosotros venimos a pedir disculpas, por el incidente causado, por las mentiras alguna vez dichas, por todo. Lo sentimos.
Daiki sorbió de su vaso mientras sonreía y después se mordió los labios.
-Felicidades por tu libertad tío Yabu, y bienvenido a la familia.
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-¿Realmente me ha perdonado?- Ryutaro giró los ojos, haciendo una mueca de fastidio. Era la vigésima vez durante esa hora que Kota le preguntaba lo mismo, y ni siquiera se molestó en contestar. El ya sabía que Daiki le perdonaría, así era él, siempre tan noble, siempre tan justo. Todos habían sufrido un poco, pero el tiempo les había hecho ver sus errores y dado una oportunidad más.
-Oye... Ryutaro- de nuevo la voz de Yabu cortó el silencio en la oscuridad. -ven a mi cama-. Ordenó suavemente el mayor.
-No-. Su respuesta causó un gimoteo y el sonido de sábanas crujiendo rompió de nuevo en el silencio, antes de que Ryutaro sintiera un par de brazos sobre su cintura y un pecho desnudo pegándose a su espalda descubierta. Ambos soltaron un gemido bajo.
-Creo que debemos comprarles barbies a las niñas, ¿no crees?- Yabu, pasaba la mano por el vientre plano de Ryu, causando que la piel se erizara.
-Daiki no deja que ella juegue con esas cosas, no se te ocurra darle esas cosas demoníacas- Inconscientemente Morimoto pegó su espalda al pecho de Yabu.
-Oye Ryu....¿Tu...quieres tener un bebé?-
-¡Claro que no idiota! Y tampoco puedo!- Ryutaro no iba a confesar que se sometió a varias pruebas antes de que obtuviera los resultados. Infértil. Gracias-a-todos-los-dioses.
-Oye Ryu~- Morimoto apretó los dientes. Pero podemos intentarlo, ¿no crees?
Ryutaro se giró, fulminándolo con la mirada antes de responder.
-Que conste que es solo para que dejes de joder-
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-Papá, papi- pequeños brazos agitaban los cuerpos abrazados. Y el pequeño se abrazaba más de su amante para no ser desprendidos. ¡Papá!- un gritó desesperado hizo a Takaki salir de golpe de la cama. Yui estaba llorando, mientras luces aparecían por la ventana,los truenos resonaban y los rayos no dejaban de caer. Yuri también se despertó sosteniendo a su hija entre sus brazos consolandola.
Una noche más que tendrían compañía en su cama.
Una sonrisa tierna se dibujó en los rostros de ambos, mientras comenzaban a entonar una melodía para dormir.
No importaban los desvelos, su Yui era lo más importante para ellos.
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Daiki miraba entretenido su celular con una mano, mientras con la otra intentaba sujetar el cabello de Hanabi, el peinado no parecía tan difícil, sin embargo el cabello de su hija no se veía para nada como el de la modelo.
-Kei.... ¿Y si peinas a la niña y yo cocino el desayuno?- Daiki miró hacia la cocina, donde Inoo preparaba el desayuno para los tres.
Silencio
El sabía lo que eso significaba. Era un "No". Kei decía que una persona embarazada no debía cocinar porque su sazón no era bueno. Resignado, Daiki intentó de nuevo, peinando a Hanabi y luego atando con pequeñas ligas su cabello. Añadiendo un lazo rojo como toque final. Listo! Le acomodó el uniforme y la pequeña le acomodó el suyo, ella siempre quería que sus padres se vieran perfectos.
Con dificultad Daiki se levantó del sofá y se tambaleó un poco hasta la cocina, estaba agotado. Pero el delicioso olor del desayuno le dio ánimos.
Kei miró a su pequeña familia, Daiki servía los alimentos mientras Hanabi hablaba animadamente de sus libros y sus compañeros de la escuela. Apagó el fuego y tomó asiento entre ambos. Esto era vida.
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-Paso por ti a la salida- Kei no quería dejar a Daiki entrar a la universidad, no le gustaba que estuviera bajo tanta presión y menos con 5 meses de embarazo. Sabía que era demasiado protector pero esta vez lo sería más que antes, era lo que Daiki merecía.
-Kei, ni siquiera hemos dejado a la niña en la escuela- cada mañana era la misma rutina, Kei le decía la misma línea y Hanabi reía por la reacción de sus padres "chica inteligente".
Cuando el coche paró los tres salieron de él, Daiki acomodando el cabello de su niña y ella dando besos a ambos y en especial a la pequeña barriga de Daiki. Corrió a la entrada de la escuela, sus pasos llenos de emoción y al estar a punto de entrar se giró hacia ambos, sacudiendo sus bracitos y mandando besos antes de gritar...
"¡Papis, los amo!"
Definitivamente eso era vida.
Parecía como si sus pies tuvieran alas, prácticamente volaba por los pasillos del hospital. Cuando le llamaron diciendo que Daiki había sido llevado al hospital Kei salió a mitad de la clase, varios de sus compañeros le miraron raro pero bastó con decir el nombre de Daiki para que entendieran lo que pasaba, deseándole suerte mientras tomaba sus cosas y abandonaba el aula.
-¿Takaki?- su primo estaba sentado con los codos apoyados en las rodillas, su expresión demasiado seria- ¿qué ha pasado?
El rostro del chico mostró un poco más de alivio al ver a su primo
-Yuri, él está ahí adentro- señaló las puertas de la sala de parto hablando con desesperación- se estaba bañando y los dolores comenzaron, bueno ya tenía pero...- Takaki se mordió los labios- ¡Mi hija nacerá! Dime ¿qué regalo mejor podría existir?-
Kei se sintió un poco incómodo por el comentario, su bebé aun no debería nacer, Daiki estaba comenzando el octavo mes; se dejó caer en la silla imaginando los resultados que las enfermeras le darían, el solo quería ver a Daiki tomarlo y volver a casa, volteó la cara para encontrarse con la mirada de Takaki
-Por cierto, ¿tu que haces aquí? -Su primo le preguntó
-Daiki está aquí- respondió, mordiendo el interior de sus mejillas, se levantó de la silla y comenzó a caminar en círculos
-Todo estará bien- Yuya le dio una sonrisa cálida antes de que una enfermera saliera y ambos chicos la bombardearan con preguntas, pero ninguno obtuvo información.
Un rechinar de zapatos al detenerse llamó su atención, la mamá de Yuri, Tegoshi y Masuda mostraban cara de preocupación los tres caminaron al pasillo donde estaban sentados.
-¿Cómo está Yuri? ¿Cómo está la bebé? ¿hace cuánto que llegaron? - La suegra de Takaki le sacudió los hombros y el alto se alejó incómodo
-Aun no sabemos nada de nadie- Contestó Inoo para todos, volvió a tomar asiento, apoyando los codos sobre las rodillas y cubriéndose los ojos, estaba asustado, tenía tanto maldito miedo, por Daiki, por el bebé, por todos. Si el bebé nacía ahora ¿qué iba a hacer? ¿Cómo cambiaría su vida? ¿Estaba listo? ¿Sería un buen padre? Era solo un universitario, un chico con un departamento de soltero y un pequeño auto, con un trabajo de medio tiempo, pero qué si no estaba listo para una familia, no es que no la quisiera, si no que era todo lo contrario, la quería, la anhelaba y estaba a punto de tenerla, pero no estaba seguro de ser lo suficientemente bueno para cuidar de ella. Más y más dudas e inquietudes se formaron en su cabeza.
-Kei- escuchó su nombre y levantó la cabeza para encontrarse con la figura de su madre junto a su hermano Hikaru, estaba ahí viéndose tan serena, su sola presencia disipó las dudas- tu padre está en cirugía con Daiki, todo estará bien- El comentario agitó su corazón, ¿cirugía? ¿Daiki? ¿El bebé?
-¡¿el bebé va a nacer? !- De nuevo se levantó de golpe, asustando a los demás- Tengo que ir a casa, traer la mochila del bebé y terminar de armar la habitación, traer los papeles de Daiki...-Tegoshi lo tomó de los hombros mirándolo fijamente
-Yo iré, tu tienes que quedarte por si el bebé nace, tienes que estar aquí ¿me escuchaste? No te puedes ir ahora, déjanos todo a nosotros, volveremos pronto-susurró lo último, dándole una mirada de ruego- cuida de Daiki por favor-un último apretón y los papás de Daiki se marcharon
-Nosotros vamos por un café- Su madre y la de Yuri se retiraron para darles u poco de espacio, dejando a los futuros padres solos, con Hikaru haciéndoles compañía, los tres permanecieron quietos, sentados en las incómodas sillas de plástico típicas de un hospital, Hikaru miraba a los dos chicos que no hacían mas que morderse las uñas y mostrar una cara de preocupación, incluso respirar se sentía incómodo, como si con el mas pequeño movimiento arruinara el momento de desesperación tan especial de los futuros padres. Kei se recostó en la silla cubriendose los ojos tratando que con el gesto sus nervios desaparecieran, todo estaría bien y él lo presentía, todo iba a estar bien
****
Ryutaro no recordaba el haberse quedado dormido y menos en un lugar donde el color blanco reinaba, era como si todo fuese un vacío, pero en blanco, a lo lejos escuchaba una voz, su nombre dicho una y otra vez, trató de avanzar hacia ahí pero su cuerpo no se movió, intentó de nuevo y nada.
¡Ryutaro!
Esa voz, el la conocía, grave pero amable, podía sentir el miedo viniendo de la voz.
¡Ryutaro! ¡Ryutaro estas sangrando!
¡Daiki! La voz que le hablaba era la de Daiki, y estaba llorando, intentó con mas fuerza moverse y romper con esos lazos invisibles que le impedían moverse. ¿Por qué no podía moverse? ¿Porqué sentía pánico?
¡Ryu¡- escuchó y su corazón agitado se fue clamando- Ryu por favor, por favor abre los ojos, por favor- la voz se iba quebrando, se escuchaba débil y derrotada, un poco más y pequeños sollozos llegaron a sus oídos, era Yabu. Entonces como un balde de agua fría recordó, el coche, correr, Daiki, sangre, gritos y sus ojos se abrieron al mismo tiempo que un pitido largo se escuchó y luego pequeños pip de la máquina que estaba ahí. Sus ojos se sentían pesados, pero a través de una pequeña ranura hecho un vistazo a su alrededor, el color blanco había desaparecido para dar paso a un entorno parecido a una película de terror, tenía una lámpara sobre él y logró ver nada debido a que esta lo cegaba, quería hablar pero sus labios estaban pegados y secos, quería moverse pero su cuerpo estaba entumecido.
-A-agu-a- logró murmurar y aunque salió mas como un gorgoteo no pasó mucho para sentir como unas cuantas gotas del líquido vital se deslizaban por sus labios
-Daiki- pudo decir el nombre lo más claro que la voz le permitió. Yabu por su parte tomó las manos del chico llevándolas a su boca, había estado muy preocupado, estaba tan conmocionado que no lr importó que Ryutaro mencionara el nombre de Daiki
-Lo siento-se disculpó el mayor. Sus celos lo habían llevado al extremo, tanto como para lastimar al causante de estos y a su vez a la persona que amaba. Una pequeña risa salió de los labios de Morimoto, sonó un poco escalofriante, pero se debía al dolor en su cuerpo
-No te disculpes por lo que no sientes- sonrió y tomó aire antes de continuar- ¿Qué tan mal estoy? -
- Te recuperarás- Yabu tomó juntó sus manos- pero- hizo una pausa y mirando a Ryutaro a los ojos habló- todos nuestros actos tienen una consecuencia Ryutaro, alguien además de ti a salido lastimado con el accidente, un pequeño que iba en el auto que chocó contra el mío- Ryutaro entendía esas palabras, estaban mas claras que nada, pero su corazón dejó de latir por un momento al darse cuenta de lo que significaban. Yabu se iría, quizá tendría una condena por años y el mayor lo aceptaría
-podemos pagar una fianza- logró decir con voz rasposa, podemos pagar la multa que te sea impuesta- sus palabras eran rápidas, se sorprendió de sonar desesperado. Yabu solo movió la cabeza hacía los lados y el mundo de Ryutaro se derrumbó.
-Voy a pagar por el daño-
***
-Sabes Kei- Takaki habló sin mirar a su primo- Yui será hermosa, yo lo sé. Ella será tan pequeñita, quiero abrazarla, tomarla- movió sus manos al frente como cargando al aire. -Ya quiero verla- soltó junto con un suspiro
Justo al terminar la frase una enfermera salió de entre las puertas dobles que daban a la sala de partos, donde se podía escuchar un débil llanto y el corazón de Inoo se detuvo en su pecho cuando la enfermera se paró frente a Takaki y él
-Felicitaciones! Es una niña- su sonrisa inquietaba a Kei- 47 centímetros y 2 kilos con 520 -Takaki estaba mas que feliz y Kei podía afirmarlo, pero y él? Detuvo a la enfermera que caminó de nuevo hacía adentro de la sala y la chica lo miró cuestionandole cuando le tocó el brazo.
- Disculpe-.dijo con nerviosismo- Da-Daiki, ¿cómo está? ¿Y el bebé? -Los ojos de la chica se abrieron mostrando un gesto que Inoo no supo decifrar y solo logró ponerlo nervioso.
-Señor Inoo- la chica le apretó el brazo y le dio una pequeña sonrisa- la información que acabo de dar...es para usted
Un boom retumbó en el pecho de Kei, eso quería decir qué. ..¿una niña? Una...
-¿Una ...niña? Oh por Dios! Takaki! UNA NIÑA! -La gente del pasillo y su primo lo miraron mientras abrazaba a la enfermera y giraba con ella en brazos- es una niña-repitió con incredulidad frotándose la cara y despertando a Hikaru que dormía sobre su asiento- Hikaru! ! ¡Una niña! -corrió tomando a la enfermera para preguntarle sobre Daiki, las palabras apenas podían salir de sus labios, no podía formular una oración mas que "¡Es una niña! "