20 de abril de 2012

Just for you


Domo~ Paola reportándose ¬u¬ mis queridas y fieles lectoras (?) les traigo un nuevo fic (abucheos) ewé esta vez que creen?, ¡Es Inoodai! (lol) .__. He escuchado por ahí que ahora el ID ya no es querido ;-; y eso me ha puesto triste, yo amo, adoro el ID ._. este fic, se lo dedico a Mabelucome ( también a Satommy), ella, toda linda y bonita me escribió esta introducción y yo se las pongo con mucho cariño, lean y comenten ewe por cierto QUITENLE EL CAPTCHA A SUS COMENTARIOS QUE DA LATA .__.* ahora sin mas douzo~



Titulo: Just for you ©
Extensión: serial
Pair: Inoodai©, Hikato, Takachii
Género: Yaoi, Shonen-ai, angst y otros(quizá lemon)




Introducción




Entraba”silenciosamente” en su casa, la puerta hacía un sonido horrible; era una de las consecuencias de vivir en una “casa” como aquella. Nada mas entrar vislumbró con la mirada a su hermano, estaba acostado en el futón. Se acercó y se sentó a su lado, Ryosuke le sonrió.

-Te hago la comida y me voy, pronto empiezo.- Le dijo a su hermano menor besándole la frente, este solo pudo decir un leve “sí”, pensaba que la culpa que su hermano trabajara tanto era suya, deberían de hacerlo los 2 pero Ryosuke no podía caminar, no era de nacimiento, había sufrido un accidente de trabajo y el empresario simplemente lo corrió sin darle ningún dinero y diciendo que nunca había trabajado allí, la justicia no le hizo caso, pero ¿quién se lo haría a alguien tan pobre como ellos?

Daiki le hizo algo rápido y se lo dio, se hizo para él un poco de arroz y lo llevó consigo, llegaría tarde a uno de sus trabajos. Salió corriendo para llegar a la cafetería  aunque llegó un poco retrasado, el dueño lo miró mal pero no le dijo nada ya que enseguida se puso a trabajar, allí pasaría la tarde igual que cada día, tenía que .



Salió del trabajo y corriendo tuvo que ir hacia su otro empleo, no podía perder ni un minuto de su tiempo. Llegó al host y vio a los chicos que allí se patrocinaban con aquellas grandes fotos, ellos seguro que cobraban más que él pero al menos tenía trabajo. Entró y se dirigió directamente a la cocina, la noche estaba empezando y esos platos no podían fregarse solos.

Pasaban las horas y cada vez había más platos, el jefe le gritaba que lo hiciera más deprisa pero tenía los brazos cansados, antes en la cafetería había muchos clientes y ahora en el host parecía que también, eso significaba que era doble trabajo y la misma paga. Les dejaron unos pocos minutos que algunos de sus compañeros aprovechaban para ir a fumarse un cigarrillo, él aprovechó para mirar el cielo y ver las estrellas, se auto animó para seguir trabajando y aguantar, tenía que hacerlo por el bien de su hermano.




Eran 4 de la mañana y por fin cerraban, los chicos estrella del host se iban a beber algo, los lavaplatos como él y los meseros se iban a descansar a su casa. Llegó e intentó no hacer mucho ruido con la puerta, no quería despertar a su hermano, era muy tarde,  se fue a dormir directamente, solo tenían un futón así que se hizo un pequeño espacio al lado de su Ryosuke y se durmió al instante.


Las 7, el despertador sonaba y Daiki lo apagó con pereza, se levantó y fue a su primer trabajo del día, a repartir periódicos, no se repartían solos.

Llegó a la 1 de la tarde a casa, tenía casi 5 horas para volver a dormir hasta su próximo trabajo pero al llegar a su casa descubrió que su buzón tenía cartas, como no, facturas. Tenían muchas deudas con diferente gente y por recopilar el dinero para estas se había olvidado de pagar el alquiler, el agua y la luz.

Entró y dejó las cartas encima de la mesa, su hermano estaba en el futón, se pasaba el día ahí, no podía moverse y no tenían dinero para pagarle ninguna silla de ruedas o algo para que pudiera moverse. Lo llevó al baño, y le dio la comida, después de eso volvió a acostarlo y él se acostó otra vez, necesitaba dormir otra vez para soportar lo que le quedaba de día.





Todo pasó normal hasta llegar a su tercer trabajo, entró en la cocina para empezar a lavar los platos pero uno de sus jefes entró empezando a mirarlos a todos.

-Tú, ven conmigo.- Lo señaló a él y se asustó por un momento, dejó los platos y salió con él
.- Ponte esto.- Le dio un uniforme de mesero y Daiki se quedó mirándolo extrañado
.- Hoy trabajarás como mesero, uno de los chicos se ha puesto enfermo, haz bien tu trabajo y recibirás una paga extra.- Esa era la palabra que quería escuchar, paga extra.

-Lo haré lo mejor posible.-respondió entusiasmado

-Muy bien, empieza.- le fue respondido secamente

Tenía suerte de haber visto algunos meseros trabajar antes, eso le sirvió de mucho. La noche iba bien, era cansado pero era mucho mejor que estar trabajando como lavaplatos, aunque todos los hombres y mujeres le miraban con cierta lascivia, eso le incomodaba y le hacía ver más débil, cosa que hacía atraer cada vez a mas hombres.

Le dio una copa a uno de ellos y le agarró del brazo impidiendo que se fuera, Daiki le miró asustado y el hombre dibujó una sonrisa.

-Eres perfecto para cierto trabajito.- le miró de arriba a abajo

-Perdón.- Intentó que lo soltara pero no lo consiguió.

-Si trabajas aquí tienes que necesitar mucho el trabajo, la paga es realmente mala, ¿me equivoco?- Daiki solo lo miraba y el otro sonrió antes de pasarse la lengua por los labios
.- Si necesitas dinero, mucho dinero, ven aquí.- Le dio una tarjeta en la que había una dirección.- Esperaré.- Daiki por fin se soltó y siguió con su trabajo, sería mejor seguir con la noche.




Pasaron 3 días y todo era igual, vio su buzón y había una carta de aviso, si no pagaban los intereses los echarían a la calle, aquello le asustó y miró a su hermano, no podía dejarlo en la calle, a él no... Rebuscó en sus bolsillos y encontró la tarjeta de aquel hombre, hoy tenía el día libre en la cafetería y no perdía nada con ir a mirar.

-Ryosuke, me voy un momento.- le dijo, dejando la ropa que doblaba a un lado

-¿Dónde vas?- Preguntó mirándolo desde el futón.

-Voy a... a ganar mucho dinero.- Le dibujó una sonrisa antes de salir, no sabía ni él mismo donde iba, solamente sabía que le pagarían muy bien.





Llegó a un edificio grande, entró y de inmediato vio a aquel hombre que se acercó a él cuando entró.

-Al final viniste.-

-Tiene razón, necesito el dinero.- Estaba nervioso, no dejaba de mover sus manos, las tenía sudorosas e intranquilas. La mirada de uno de los chicos que estaba con aquel señor le ponía más nervioso aun, era de su edad, mas alto y con el pelo negro.

-Ven conmigo.- Le dijo antes de subir al ascensor.- Kei, tu también.- Le dijo con voz dura, el otro chico también subió y no dejaba de ver al menor.

Salieron a un estudio, había más personas allí y muchas cámaras.

-Tu trabajo va a consistir en hacerte unas fotos en la cama, ¿podrás hacerlo?- Daiki se quedó mirando todo, no estaba muy convencido pero necesitaba el dinero.

-Solo son fotos, ¿no?-

-Sí.- le dijo como si nada

-Entonces... Creo que sí podré.-

-Bien.- Dibujó una sonrisa dejando ver su diente de oro.- Kei, prepáralo, ya sabes cómo hacerlo.- Se fue de allí hacia la cámara y el otro chico se acercó a Daiki.

-Será fácil, ¿no?- Le preguntó un tanto tímido mientras el alto le estaba alborotando el pelo.

-Una vez te acostumbras sí, al principio es muy difícil.- Puso una sonrisa de medio lado. Bajó sus manos al pecho del menor y Daiki lo miró extrañado pero no dijo nada. Kei le desabrochó algunos botones de la camisa y el pantalón.- Listo.- Se giró hacia el hombre y este sonrió al verlo, estaba perfecto.

Empezaron a hacerle fotos encima de la cama con poses seductoras pero con las caras que ponía Daiki se quedaban en fotos adorables y pervertidas.

-Tu dinero.- Le dio un pequeño sobre y Daiki lo abrió ilusionado pero esa ilusión se le fue al ver la cantidad.

-¿Solo esto?-

-¿Qué esperabas? Solo han sido fotos.- Su cara cambió drásticamente.

-Pero... ¿No pagaban tan bien?-

-Si lo quieres lo tomas y si no lo dejas.- Daiki tuvo que morderse la lengua y salir de aquel lugar, no podía quejarse, al menos había cobrado por unas fotos.

Estaba saliendo del edificio cuando alguien le llamó por detrás, se giró y era el chico de antes, se extrañó al verlo pero recordó que había bajado junto con él, solo que con su depresión interna no le había hecho caso.

-Parece que no te ha gustado la paga.-

-¿Solo lo parece? Necesito mucho dinero para poder pagar las facturas, las deudas y...- No sabía si ponerse a llorar o salir corriendo.

-¿Entonces necesitas mucho dinero?-

-Sí.-

-Sé cómo conseguir mucho dinero.- Daiki le miró directo a los ojos, tenía carita de ilusionado.

-¿Cómo?-

-No es una forma bonita pero es fácil y rápida.-

-Dime.-

-¿Has escuchado hablar de la pornografía?- El mundo de Daiki cayó debajo de sus pies.- Aquí, en ese estudio donde te has hecho las fotos se graban cierto tipo de películas, pagan bastante bien, por no decir que es fácil, pagan por video...-

-¡¿Cómo quieres que haga eso...?!-

-Solo te digo una solución, no estoy diciendo que lo hagas.-

-Eso es de enfermos...-

-Gracias.-

-Tu... ¿Haces eso?-

-Es un trabajo como otro, no tienes por qué preocuparte por nada.-

-Y... ¿Cuánto pagan?- No podía estar pensando en planteárselo.

-Muy bien, te lo aseguro.-

-Me lo pensaré.-

-Ten, llámame.- Le dio su número de teléfono en una tarjeta.

Daiki le miró y le hizo una pequeña reverencia, antes de irse, no podía estar pensándoselo, simplemente no podía.





Pasaron 2 días y aun no se quitaba de la cabeza aquella propuesta, no podía estar hablando en serio. Miró a su hermano en el futón, le había preparado la cena y estaba sentado contra la pared mientras comía. Miró el día de la semana, ese día no tenía que ir a lavar platos, día libre y sonrió por ello, volvió a mirar a su hermano y por encima de todo, no iba a dejar que su hermano durmiera en la calle.

-Ryosuke, no te duermas tarde.- Se levantó y le dio un beso en la frente.

-¿Dónde vas?- le miró preocupado, últimamente Daiki estaba muy distraído

-A un trabajo que me ha salido...- Agarró un poco de dinero que tenía escondido para llamar desde un teléfono público y salió de casa.

Esperó a que el pelinegro respondiera a su llamada hasta que al fin lo hizo.

-Soy Daiki, Arioka Daiki... ah, yo... Me lo he pensado mejor y...-

-¿Quieres trabajar en esto?-

-Pagan bien, ¿no?-

-Sí que necesitas el dinero... Ven donde el otro día, hablaré con el dueño.- Colgó y Daiki suspiró, tendría que ir hacia allá.





Llegó y Kei estaba en la puerta esperándolo. Lo alcanzó y entraron juntos al edificio, agarraron el ascensor.

-Quiere verte aunque tengo que decirte que para cerrar el contrato de trabajo no es de forma escrita.-

-¿A qué te refieres?-

-A que debes vender tu virginidad.-

-¡¿Qué!?- sus ojos se abrieron desmesuradamente

-Cobrarás por ello y es tu entrada hacia este trabajo, le he dicho que aceptabas.-

-Pero... No...-

-Tranquilo, sé que primero tienes que prepararte física y mentalmente.- Bajaron un piso antes que el del estudio, allí se sentaron en una pequeña mesa y Kei le ofreció un vaso de un líquido amarillo verdoso.

-¿Qué es esto?-

-Sólo bébelo.- Se sentó a su lado mientras el menor lo bebió todo de un sorbo.- Es un hombre bastante mayor pero tiene mucho dinero, habla poco y haz lo que te diga.- Le puso otro vaso de aquel líquido.

-¿Y esto que me das para qué es?-

-No creo que quieras recordar lo de esta noche.- Le miró a los ojos y Daiki entendió, tomó el siguiente vaso para dirigirlo a su boca pero antes de que estos rozaran sus labios, otra boca estaba sobre la suya.

-lo siento-  se disculpo el pelinegro después de alejarse poniendo otra vez el vaso en sus manos- es solo que sería un desperdicio que también tenga tu primer beso.-Daiki le miró sorprendido y totalmente avergonzado.- Te dolerá pero piensa que solo es por dinero, no vas a volver a ver a ese señor muchas veces mas.-  Se bebió de un sorbo esta copa y otra y otra...










Eso es todo amigos (¿)>"<
*w*© Comenten mucho

Y gracias Mabel-sama!

23 de marzo de 2012

Maybe


Título: Maybe
 (ni **** de porque el titulo, iba a ser ._.)

Género: Shonen-ai/ como escuche por ahí Dulcipendejo( fluff)

Parejas: Hikato/ Inoodai (¿)

Extensión: One-shot (1,375 palabras ¡que wea escribir tanto!)


-Daiki, por favor, por favor, por favor- Keito mantenía las manos sobre la carpeta del castaño mientras le miraba con ojos suplicantes

- ¿y yo que tengo que ver?, Keito- suspiró sonoramente haciendo evidente su incomodidad- Tu te peleaste con él, no yo-

-Oh Daiki dime que hago, ¡te lo ruego!- casi le salían lagrimas de los ojos

-no se- contesto aun mas exaltado, chasqueando la lengua- llámale, mándale una cartita, dile que lo quieres, ¡yo que voy a saber!-

- pero, pero ,pero- ahora el suspiro fue de Keito, sentándose resignado en la banca de enfrente- Hikaru no es como los demás. El no es tierno ni nada de eso pero sabes, el siempre trata de hacerme feliz- sonrió un tanto triste- es solo que, tengo miedo, Hikaru es dinámico y le importa poco lo que la gente diga, pero yo, tengo miedo, si mi padre se entera, si mis amigos se enteran, solo no quiero que me separen de él, Daiki, eres el único que lo sabe-

-el único en la escuela, todos en el “club de closeteros” lo saben- Daiki comenzó a reír por su comentario, pero se detuvo al mirar las lagrimas de su amigo

-Keito, mira, Saotome-

-Yaotome- corrigió el pelinegro

-si, si, sabes de quien te hablo- dijo como si nada- tu… novio, no lo conozco, así que no puedo juzgarlo, pero estoy seguro de una cosa, si él te quiere y tu también, entonces todo está bien- terminó de hablar buscándole sentido a sus propias palabras- ¿me entendiste?

Keito solo negó

-¿Cómo lo digo?, que te tome de la mano, no es nada malo, incluso han tenido sexo, uno que otro besito no te hará mal-

-¡pero en plena calle! ¿Y los demás?

-¡¡ A LA MIERDA LOS DEMAS!!- gritó llamando la atención- ¿quieres saber que piensan los demás?, mira, ¡ hey tu, Hanako!- la chica se acercó corriendo hacia ellos- Mañana ¿quieres ir al cine conmigo, Okamoto y su NOVIO?-  la chica solo asintió feliz

-¿dijo algo? ¡No!; ¿ te miró mal? ¡No!, por dios Keito, solo son mierdas, mañana mismo en el cine- se levantó frustrado de su asiento

-pero- Keito le tomo la manga del saco- aun no me reconcilio con Hika-chan- Arioka giró los ojos volviendo a su lugar

-bien, ah, llámale ahora, dile que quieres salir con el mañana, que necesitan hablar o no se-

Keito salió del salón con el móvil en mano y regreso casi llorando al pasar 5 minutos

-¿Qué te dijo?- cuestionó el castaño atento

-me- me dijo que si-

-con esa cara cualquiera hubiese pensado lo contrario- Daiki sonrió golpeándole levente el hombro, dándole a saber su apoyo

._._._._._._._._._._._.

Y Daiki se preguntaba cómo había llegado ahí, en medio de una cita donde sobraba claramente, la tal Hanako había llevado a una chica con ella que resulto ser igualmente a ellos y Hikaru había llevado a uno de sus compañeros de grupo

-Hika-chan- Keito le hablaba bajito, mientras Yaotome caminaba lento por los pasillos del centro comercial

-Hikaru, mira entremos aquí- Yaotome ignoró olímpicamente a su novio entrando junto con su compañero a aquella tienda de música, mientras Okamoto y Arioka eran halados por las chicas a una tienda de ropa



-Daiki- Keito entró al vestidor con el sentándose en la pequeña banca roja que estaba dentro de este- ya no se qué hacer, me ignora, no me habla, apenas y me mira-


Le dolía, le dolía que Hikaru fuera así con él; era verdad, Yaotome no era una persona melosa, era todo lo contrario, sarcástico hasta no poder, necio y muy realista, no le importaba ni un poco lo que la demás gente decía o pensaba de él y de su forma de ser, el era como creía, su honestidad era brutal y a veces excesiva pero con Keito, con Keito todo era distinto, algunas veces prefería morderse la lengua y hacerla sangrar a decir algo hiriente y ver llorar a su preciso novio, por Keito, era capaz de ser un estúpido cursi, prometerle lo que el menor quisiera e intentar cumplirlo, porque nunca nadie se acerco a él superando la prueba de llegar mas allá, pero Keito, plantó su bandera en el corazón del rubio, dando por entendido que era de su propiedad; porque realmente el corazón de Hikaru era suyo, Keito lo había pulido y cuidado, había vuelto a Hikaru una persona distinta a la que realmente solía ser; a tal grado de hacerle cumplir cada una de sus cursis ideas, de hacerlo rogar, pedir perdón y decir palabras afectuosas. Por eso se sentía culpable, Hikaru nunca había revelado su relación, pero no es que quisiera ocultarla, es solo que, nadie había tenido la confianza de preguntar; pero Keito por el contrario, se dedicaba a negarlo, a mentir ante los demás, no es que quisiera que todo el mundo supiese que era GAY.
Un día casi había golpeado a Hikaru cuando lo intento abrazar en una cita y últimamente sus frase era” las manos quietas” hacia Yaotome, que no dudaba en hacerle cariños cada que podía, aunque claramente no podía nunca, porque Keito era demasiado reservado; Algunos días atrás Hikaru había llevado a su novio a la universidad y había intentado besarlo siendo obviamente rechazado en el intento, pero aun peor, esta vez el pelinegro se había pasado un poco, no midiendo su fuerza y haciendo retroceder unos pasos a el rubio por el impacto, cuando intentó disculparse ya era muy tarde Hikaru se había marchado, dejando a un Keito al borde del llanto.


-¿hasta cuando le ignoraras?- su compañero le miraba mal

-no sé de que hablas- dijo mirando otros instrumentos de la tienda

-Hikaru, ese chico...-

-ese chico es mi novio, y no sé hasta cuando le hablare- contestó molesto saliendo del lugar

-mira que su amigo es lindo, y si te pones tieso te cambiara por el- Yaotome viro la cabeza bruscamente. Claramente enfadado

-¡ni de broma!, que ni se le ocurra a Arioka acercarse un poco a Keito ¡que lo mato!- la sonrisa de su compañero no tardó en llegar, mostrando su clara satisfacción

-pero, imagínate justo ahora están en esa tienda, con dos chicas, esa, claramente es una tienda para mujeres y yo no los veo en ningún lado-

Y la molestia del rubio apareció al ver salir a Keito detrás de Daiki mientras el último se acomodaba la ropa



-ahh~, porque no mire antes que esta era de chica- Arioka miraba aquella playera con recelo, le había encantado, pero era de mujer

-cómprala- Okamoto insistió divertido- realmente te quedo perfecta-

-Baka~¿Cómo voy a usarla es de chica?- contestó riendo, al ver que su amigo se encontraba mejor, gracias a sus bromas; pero su risa se fue al ver como un eufórico rubio entraba azotando a puerta y llevándose a Keito


-¡¿Qué...- la frase no fue completada por que sus labios estaban siendo devorados, y no se contuvo de responder el beso y recibir esa lengua cálida, besar a Keito era lo mejor

-Hikaru, perdón, te amo, no quería ser así de estúpido, pero tengo miedo y, lo siento-

Yaotome no respondió, seguía en shock, era imposible, Keito lo había besado en plena plaza, justo al lado del cine, donde familias, parejas y muchas personas entraban y salían, algunos ignorándolos, otros atentos a el beso y muy pocos mirándolos mal




-idiotas- murmuró Daiki tomando su licuado de plátano con chocolate

-estúpidos- riendo comentó el compañero de Hikaru tomando asiento justo alado del castaño

-malditos cursis- apoyó sus manos en su barbilla, sonriendo

-melosos, me dan ganas de vomitar- el chico pelinegro le miró sonriendo también

-¿Cómo se sentirá?- pregunto Daiki curioso

-¿Qué?-

-eso, ser así de cursi-

-¿decirse cursilerías, llamarse hasta quedar sin saldo, estar pendiente uno del otro?-preguntó interesado

-rogar y sonreír como estúpido, cuando eso pasa, cuando están juntos y…-miró al chico a su lado

-quizá sería bonito-

-quizá- repitió un tanto inseguro

-quizá, sería …bueno intentarlo-

-¿podría morir en el intento?- Daiki lo miró un tanto incomodo

-pero, me gustaría intentarlo- recalcó el chico, mirándolo fijamente

-a mi también- y sin más se besaron

-mucho gusto, me llamo Inoo Kei-

-Arioka Daiki- y antes de que el chico volviera hablar unió sus labios de nuevo

Quizá…quizá sea bueno…

19 de marzo de 2012

Nostalgia


-W- debería estar haciendo mi tarea de Griego o lavãando mi ropa xDDD pero ahh~~


Titulo: Nostalgia
Género: Angst fail(¿)  -w-
Pareja: Inoo (¿) y quien quieras xD
( obvio para mi es un Inoodai -3- )
Extensión: Drabble (290 palabras)


Pareciera que te sigo, aunque sabes bien que no es así, esta es mi rutinaria vida y este uno de mis puntos de encuentro, es una casualidad totalmente encontrarte en este lugar.
Miro como le tomas la mano y no me duele, como le sonríes y me causa alegría, te veo tan feliz y como no estarlo, al fin estas con ella, fijo la vista de nuevo hacia mi taza humeante de un delicioso café, lo bebo mientras siento tu mirada curiosa sobre mí, se que estas saludándome con la mirada, y te sonrío indirectamente.
Te lo dije: serias feliz, lo harías, vivirías sin mí, volverías a sonreír y me mirarías sin rencor, porque no me odias ni te odio, porque fue nuestro error, porque no me amabas ni yo a ti.
Miro como le acaricias la gran barriga y me pregunto que será, quizá sea una hermosa damita tal como ella, o quizá un fuerte y sano varón, quizá, quizá se llame igual que tu o como tu padre o como tu abuelo, pero, sinceramente eso no me preocupa, al fin, al fin puedo respirar con tranquilidad y puedo decir que de igual manera soy feliz.
Mi móvil suena y leo el cursi mensaje que me avisa que esperan por mí, realmente te deseo lo mejor, que cumplas tus sueños, pero sé que lo harás, vas por buen camino, el principio lo has construido bien, y soy feliz de ver que por fin lo has hecho; me levanto de aquella mesa dejando un par de billetes sobre ella y te miro por última vez, ojala un día nos encontremos de nuevo porque quiero oírlo de tus labios, escuchar que al fin lo has hecho:
“Me has olvidado, Inoo Kei”

17 de marzo de 2012

Camps Love 10


Cap 10



Las luces de la habitación se encontraban apagadas, aun tenía ese mal sabor de boca, imágenes de Yuto besando a Ryosuke venían a su mente disparadas, sintió como sus mejillas se mojaban a causa de las lagrimas, no eran celos, era coraje, un resentimiento hacia el mismo, había besado a Yuto pero no era feliz, no sabía bien definitivamente. Apoyándose contra la puerta cerró los ojos pero pensaba en lo mismo.

-¿yuri?-
Y ahí estaba el causante de todo. Sin embargo no se sentía molesto aun cuando esos largos brazos le rodearon el cuerpo atrapándolo en un abrazo

- no llores-

Le secó las lágrimas con las mangas de su pijama, para luego besar sus mejillas. El menor al sentir el tacto se alejó pero de nuevo fue preso de esos brazos.

-Yuri- su nombre fue dicho en un suspiro- yo te quiero- un bufido en forma sarcástica fue lo único que recibió como respuesta

- quiéreme, por favor- aun con esa voz suplicante no se movió ni dijo palabra alguna, sintió como su cuerpo era dejado en libertad y luego un suave tacto de nuevo en las mejillas, un suave y húmedo tacto. Cuando su mano fue tomada, se zafó ahora mirándole la cara.
-¿por qué?- sus labios no pudieron decir nada mas- ¿Por qué no yo?, yuya, si tú me quieres, ¿Por qué el no puede quererme?-

-pero yo estoy aquí, yo si te quiero…-

-pero yo no- ahora sentía que las lagrimas brotaban con más fuerza- ¡yo no lo hago!- lo empujó fuertemente- ¿porque? ¿Por qué me enviaste si sabias que estaban ahí?, si sabias que ellos estaban juntos ¿por qué no me lo dijiste?, tu lo sabías, sabias que me gustaba, que lo quería para mi, ¡mírame y dime porque!-

- el no te quiere, tu no lo quieres-  el comentario le había pegado en la ¿cara como podía decir eso?- es solo un capricho, Yuri, ¡abre los ojos! No lo quieres, ¿no puedes solo dejarlo ser feliz?, abandona- la voz de Takaki era suplicante.

-el no merece ser feliz, y no es mi problema el que tu… te hayas enamorado de mí, no estoy obligado a corresponderte- la voz del pequeño iba cargada de ira.

-es un capricho- repitió- si lo quieres déjale, Yuri, quédate conmigo, hare todo por ti- volvió a abrazarlo previniendo alguna reacción desfavorable o violenta pero esta no llego, los brazos del mas bajo se enredaron en su cintura apretándolo, pero el llanto no cesaba.

-Takaki, perdón yo…-sus labios fueron silenciados con un tierno beso, y el abrazo se hizo más fuerte- estoy…. solo-

-yo estoy contigo- respondió sobre sus labios para volver a unirlos.

Se dejo llevar por esos dulces labios que lo besaban suave y delicadamente, se sentía flotar en el aire ya que sus pies no tocaban el suelo, el mayor lo había tomado en brazos caminando lentamente a la cama y al sentir el colchón debajo él un hormigueo se produjo dentro su cuerpo.

-yu…-

-shh, no soy el- delicadamente acaricio su rostro, ¿Por qué Yuri aun no dejaba de llorar? ¿Tanto le había dolido?- pero por ti lo seré-

El peso sobre su cuerpo desapareció un momento y al volver a hacer acto de presencia sintió como unas manos se paseaban en su rostro luego una opresión en los ojos. Takaki tomo el antifaz que el pequeño usaba para dormir y lo coloco en los ojos de este.

-hoy, seré Yuto- la sola frase causo estragos en su interior, el pecho se le oprimió y las lagrimas volvieron a fluir siendo absorbidas por la tela sobre sus ojos.


¿Cómo había llegado ahí? ¿Cómo permitió que Yuya lo tocara?

Era más que obvio para los demás que Yuya iba tras los huesitos de Yuri y que este, ni se inmutaba por el mayor

¿Cuándo habían cambiado las cosas?

Justo cuando Yuri descubrió lo exaltado que Ryosuke se ponía al verlo muy encariñado con Takaki, cuando notó lo mal que Yuto se ponía al ser rechazado por su ahora novio, cada que este decidía hacerle un interrogatorio a Yuya y el aprovechaba esos momentos para acercarse a un muy celoso Yuto. Y como buen tonto que era Takaki y buen amo que era Yuri, le daba su “premio” por inconscientemente ayudarlo.

La primera vez que besó a Takaki, fue extraño, fue tan especial , nunca había besado a un chico, en realidad nunca había besado a nadie, pero esperaba algo más intenso, que yuya intentara desvestirlo y violarlo que el mayor se ilusionara y le persiguiera, que, que simplemente rogara por mas.

Pero, extrañamente yuya correspondió suave y bonito y miles de sensaciones brotaron dentro de Yuri

“lastima, solo lastima”

¡MENTIRA!
De un capricho, paso a ser una necesidad para el pequeño, una necesidad de despertar entre esos largos brazos, con una sonrisa y un beso en la frente, estar como pollito detrás del rubio, acompañándolo a todos lados, Takaki lo hacía sentir bien, lo hacía sentir querido, poco a poco olvidando a su querido hermano y a Yuto, al niño hámster y su espagueti novio;  olvidando todo, solo importándole la compañía del alto, desayunar con él, comer con él, que yuya lo llevara en su espalda como un pequeño niño, que le lavara el cabello a la hora del baño, le cantara, le leyera pero sobretodo: que lo besara

Le encantaba cuando yuya dormía porque podía besarlo,  contemplarlo toda la noche, podía abrazarlo y ser correspondido aun entre sueños, lo quería, lo quería egoístamente, solo para él, que yuya lo mirara solo a él, que le cumpliera todos sus caprichos, e hiciera su voluntad como se le dé la gana. Le gustaba despertar por los ronquidos del rubio y correrle los cabellos de la cara, darse un beso de buenos días y uno de desayuno, y uno por ser tierno y uno por el almuerzo, uno por decir estupideces, por cargarlo, por llevarlo hasta su taller, por irlo a recoger, le besaba por todo, cualquier escusa era lo suficientemente válida para Yuri, con tal de besar los finos labios de Takaki Yuya.

Porque justo en esos momentos se sentía querido, se sentía feliz y se daba cuenta de lo solo que estaba, y de la grata compañía que era el mayor, Yuri Chinen no era más, Yuri Chinen el triste, el que miraba mal a todos. El que ignoraba lo que pasara a su alrededor, era Yuri, el niño de Takaki-san, como decían los demás y eso, era todo lo que necesitaba.



-¿sabes Yuri? Alguna vez llegue a creer que estabas enamorado de Yuto- comentó un cansado Yamada sobre el pasto, Yuri le invito a jugar, extrañamente se habían divertido como niños, corriendo, nadando, montando bicicleta. 

Ojala alguien pudiera decirle a ese chico castaño que algunas veces era mejor mantener la boca cerrada, porque en ese momento, la calmada ardilla dentro de cerebrito de Chinen comenzó a trabajar: enamorado… Yuto… ¿estaba?, Ryosuke dijo estaba, y la frente de Yuri se arrugó, el pecho dio una pequeña punzada y sin más se levanto del húmedo pasto verde comenzando a alejarse dejando a Ryosuke tendido en el césped, solo y confundido.

¿Estaba? Tiempo pasado, pero NO. El no estaba de “hace mucho y ya no”, el estaba de “aun lo estoy pero no lo consigo”, Yuri aun tenía en mente a Nakajima y ahora con esa sonrisa cínica solo pensaba en el, en arrebatarlo de Ryosuke, porque aunque él no supiera que eran pareja, sabía que Ryosuke poco a poco iba cayendo y que terminarían juntos y eso era algo que el pequeño no podía permitir, cuando pensó en Yuto ahí estaba el pelinegro, caminando por un pasillo, solo, Yuri lo llamó captando su atención enseguida, debía actuar apresuradamente rápido, y lo hizo el mismo día en menos de lo que imaginó todos los sentimientos reprimidos hacia Nakajima salieron, declarándose de una manera “simple” Yuri no parecía sentir mucho ante los sorprendidos ojos de Yuto: y cuando este quiso responder con un “lo siento, no quiero lastimarte, ya tengo a alguien” la ardilla ya lo había besado, siendo espectador de ese instantáneo y no correspondido beso un chico castaño de mediana estatura.   
Yuto lo empujó suave pero ágilmente por los hombros, mirándolo de manera eufórica casi con ganas de llorar

-“lo siento, no quiero lastimarte, ya tengo a alguien”- frase trillada: los ojos de Chinen se achicaron mostrando una mueca de disgusto, lanzándose de nuevo para intentar besarlo, pero esta vez Nakajima puso más fuerza al apartarlo haciéndolo retroceder un poco.

-lo repito Yuri, te quiero, pero no en ese sentido, si quieres que sea claro lo seré: no estoy enamorado de ti-
La mano del bajito hiso un sonido seco al impactarse contra la ahora más que roja y adolorida mejilla de Yuto, pero este ni se movió, solo miró como Chinen se alejaba raudamente del lugar, escuchó un bufido a sus espaldas y curioso miró hacia atrás encontrándose a Takaki sentado en el suelo del pasillo, con las piernas contraídas y sus manos haciendo un puño apoyadas en su frente y los codos en las rodillas, quiso hablarle pero la mirada de yuya pronto se topó con la suya mostrándole esos orbes tristes y brillantes empapados de lagrimas
-al fin te lo dijo- salió en un susurro de la boca del rubio, haciendo una mueca con los labios y mirándolo un tanto incomodo. Yuto solo lo miró un momento más continuando con el que era sus camino antes de que Chinen apareciera, la cabaña de Ryosuke.



-       No está- Daiki, agitado, con  los pantalones medio puestos sin camisa, el cabello revuelto y totalmente sudado, salió a darle el mensaje a quien estaba tocando su puerta interrumpiéndolo en algo de suma IMPORTANCIA   
-       Daiki, estas tardando- se escuchó la necesitada voz de Inoo dentro de la habitación

Nakajima continuó su camino hasta el final del pasillo bajando los pequeños tres escalones muy lento, siguió caminando, solo quería llegar a su cabaña, quizá Ryosuke lo iría a ver más tarde y en ese momento le diría, no quería que se enterara por otro lado además de todo Yuri era su hermanito, no supo cuanto camino, pero pronto la alarma del almuerzo se hizo presente, avanzando desganado hasta el comedor, por lo menos sabia que allí podía ver a Ryosuke, Yamada jamás se perdía las comida y tuvo razón pronto lo vio sentado junto con Inoo y Arioka conversando de quien sabe qué pero se le veía feliz, pero no pudo evitar mirar hacia donde Takaki se encontraba solo, ni Morimoto ni Yabu estaban con él y Chinen menos, pronto los dos mencionados llegaron sentándose junto a Yuya pero aun así Yuri no llegó.


-Yama-chan- le llamó cuando este bebía su jugo, solo le miró con la pregunta impregnada en los ojos- ¿podemos hablar después?- la sonrisa de Ryosuke pronto llegó junto con una afirmación, retomando su labor en la comida.




-hay algo que debes saber- Ryosuke estaba apoyado en un árbol-  yo, hace un momento, digo no un momento, ya tiene rato pero, estaba yéndote a buscar, realmente iba a verte porque quería que saliéramos a caminar entonces el apareció de la nada y bueno no sé ni cómo pasó antes de que pudiera decir algo…- las manos de Yuto de movían haciendo señas, y sus cejas se alzaban su ceño se fruncía y sus voz era un tanto tambaleante, Yamada le miraba atento esperando un ataque de histeria por parte del alto, pero estaba que se mareaba con tanto lio, suavemente le tomó la cara con ambas manos

“pum”

Si, Nakajima Yuto si tuvo un ataque de histeria, y Ryosuke reía como loco al verlo caer de rodillas, Yuto casi lloraba de alegría, era un cursi de lo peor, pero cuando Yamada le besó para calmarlo, a Yuto se le bajó la presión y se le subió el azúcar.

-¿Cuál fue mejor?- Yamada se agachó quedando frente al chico alto, quien solo atinó a lanzarse sobre el uniendo sus labios de nuevo, pronto cayeron sobre el pasto, rodando un poco sin separar sus labios, rodaron un poco mas hasta que el alto quedó totalmente recostado sobre el manto verde y Ryosuke sobre él con las manos apoyadas sobre su pecho
- que Yuri no piense, ni por un momento, que dejaré que se acerque a ti- dijo Yamada muy seguro mirando con un puchero y rabia fingida al cuerpo debajo de él
- tu- le apretó la nariz- eres mío, Nakajima Yuto- y después de una ligera mordida a el labio inferior del alto niño precoz, este retomó el beso de una manera mas intensificada, primero abriendo la boca y dejándola a disposición del bajito que inocentemente bien masajeó su lengua con la propia, haciendo un sonido húmedo al chocarse, se separaban un poco para mirarse y decirse algunas cosas que les hacían reír. Pronto el pasto le hizo arder la espalda a el alto y se marcharon de ahí, tomados de la mano, después de disfrutar de la linda vista del atardecer frente a al pequeño lago.



-       “Alguna vez has visto la barca que está en la orilla del rio, ¿no?, ese es el mejor escondite que alguien pueda tener-“Takaki se lo había dicho un día que mencionó lo mucho que le gustaría desaparecer  y justo esa tarde, se había topado con el rubio y este le recordó su escondite, lo creyó buena idea, incluso Yuya le había llevado el almuerzo a esa barca vieja.

Sabía que una vez que Ryosuke se pusiera en su camino ya no podría quitarlo, estúpidamente había perdido; se salió de ese sucio y mohoso bote comenzando a caminar hacia su cabaña.

Esa noche Takaki lo alivió, le hizo sentir querido, le transmitió todo el cariño que sentía por él y por un momento Yuri se sintió de la misma manera, aferrándose a Yuya, mientras este lo acariciaba, mientras lo besaba y le recalcaba sus sentimientos, mientras esas manos recorrían su nívea piel, y el no podía decir otro nombre que no fuera: Yuya.
Sus labios, sus mejillas cada parte de su rostro, su cuello, pecho y hombros, cada parte de su piel
Todo su pequeño cuerpo sucumbió ante la gran sensación de tener el cuerpo desnudo de Takaki sobre el mismo y su gran inocencia le hicieron llamarlo y buscarlo entre la oscuridad que le ofrecía el antifaz sobre sus ojos, aunque no lo viera, sabía perfectamente que esa persona no era Yuto y definitivamente NO quería que lo fuera, el solo quería a su Yuyan a su rubio hueco, ese que iba donde él, el que le decía infinitos te quiero a su oído; sus manos se pasearon igualmente por el cuerpo de Takaki explorando cada rincón conociéndole, aprendiéndose de memoria cada lugar, enredando sus piernas con las piernas largas de Yuya y sus dedos en ese sedoso cabello; en ese momento todo pasaba tan ajeno a ellos, los tenues jadeos de Yuri no eran escuchados por nadie más, todos dormían, la luna brillaba más que nunca y el viento había dejado de soplar, la luz se colaba por la cortina iluminando cada trazo de piel de Chinen. Pronto los besos cesaron, las caricias también, así como los jadeos, Yuri se durmió, feliz y pleno, aun con el antifaz sobre los ojos y Takaki solo murmuró te quiero antes de salir de la habitación con sus pertenencias y una nota, que deslizó debajo de la puerta contigua a la suya.

“Estas a cargo Yabu”