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29 de abril de 2016

Private Hearts

Hola a todas!!! Marianarashi HEEEEEEERE!!! *hace fiesta* aaaahh tenia tantas ganas de publicar aquí pero no se en que momento de mi vida decidí hacer esto de los fics porque mi barra de creatividad es de 0% xD pero aun asi lo sigo haciendo! (a las 500 pero lo hago xD) Este fic por alguna razón lo termine muuuuuy rápido como en 1 semana y media! (no se si sea normal o no pero para mi eso es rapido e.e) bieeeen hablare de este fic.... Umm... como verán hace unos dias, semanas, no me acuerdo xD salio la nota de Yuto y Yu-san (Si, la acrtiz de 40 e.e) ammm pues es de eso y el yamayuto y un poco de okayama.... *como dije en el fic pasado que escribí.... dan muy buen material para shipearlos ewe* Supongo que algunas fans de Yuto se sentirán igual que yama-chan en este fic *o como yo en ese momento ;; ok no* el fic es tipo agridulce asi queee~ espero que les guste.
AH! se me olvidaba quiero darle las gracias a Pao por dejar compartir mis cosas en su blog *--*! arigatoooou~ <3
PD: Este fic cuenta con la gran ayuda de Pao <3 muchas gracias otra veeeez~ <3
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Titulo: Private Hearts  
Pareja: Yamajima / Okayama
Genero: Angst?, shounen ai
Autor: Marianarashi ^0^)/
Edición y corrección: Pao ❤




No sabía por dónde empezar, sus lágrimas no dejaban de salir de sus pupilas y su voz estaba completamente cortada.
Sus sollozos se escuchaban por todo el departamento y el mayor ya no sabía qué hacer para tranquilizarlo. "Yama-chan, tienes que tranquilizarte un poco" le dijo con una voz muy suave mientras frotaba su mano derecha contra la espalda de este. "¡C-como quieres que me tranquilice, Keito, si esto es lo peor que me ha pasado en mi vida!" Ryosuke gritaba por todo el lugar mientras continuaba llorando.

Todo esto comenzó hace unas horas atrás, cuando el pequeño gran escándalo de Nakajima Yuto comenzó a circular por las redes sociales.

Yuto es, o al parecer, era la persona con la que Yamada estaba saliendo, todos sus amigos cercanos sabían de lo que tenían juntos, y gracias a los medios de comunicación se dio cuenta que estaba viviendo una mentira.
Sus lágrimas no se hicieron esperar, humedeciendo sus grandes mejillas. Él quería creer que no era verdad, pero no podía, no podía porque esto era lo que había temido en sus últimos meses de noviazgo, sentía que había algo mal, no, sentía que había alguien más y ahora se da cuenta de lo que tantos meses estaba rondando en su cabeza, después de todo, él no estaba equivocado.

Siguió hecho bolita en su sofá, mirando fijamente su celular mientras las lágrimas caían. Pasaron los minutos, después las horas y decidió salir de casa; con toda su ropa desaliñada, lo cual era muy raro en él, se dirigió a casa de Okamoto.

Tocó su timbre mientras agachaba su cabeza para que no viera sus ojos rojos e hinchados; no espero mucho tiempo para que le abriera "Yama-chan? ¿Qué haces aquí?" Preguntó muy incrédulo el mayor, para cuando Yamada levantó su rostro Keito se sorprendió demasiado a ver a su amigo en ese estado "¡¿Pero qué te pasó?!" Le dijo con su voz un poco más elevada, Ryosuke solo levantó su mano izquierda para que pudiera ver su teléfono y lo que tenía abierto en el "Esto no puede ser" dijo después de levantar la mirada del celular "pasa, por favor, vamos a sentarnos en el sofá".

No sabía por dónde empezar, sus lágrimas no dejaban de salir de sus pupilas y su voz estaba completamente cortada.

Sus sollozos se escuchaban por todo el departamento y el mayor ya no sabía qué hacer para tranquilizarlo. "yama-chan, tienes que tranquilizarte un poco" le dijo con una voz muy suave mientras frotaba su mano derecha contra la espalda de este. "¡C-como quieres que me tranquilice, Keito, si esto es lo peor que me ha pasado en mi vida!" Ryosuke gritaba por todo el lugar mientras continuaba llorando
"¡E-es como si me hubieran matado!" Siguió gritando y sus lágrimas no dejaban de salir. Keito lo abrazo y lo acomodo en su pecho y Yamada comenzó a mojar su camisa. "No quiero verlo", "No quiero escucharlo", "¡No quiero verlo nunca!" El pequeño Yamada no paraba de decir esas palabras una y otra vez, le dolía demasiado.
"¿Ya hablaste con él? ¿Ya te explico todo?" Preguntó Keito con la voz más gentil que pudiera tener. "No tengo nada que hablar con él y no tiene nada
que explicarme cuando todo está muy claro" contesto de forma fría mientras tenía si mirada perdida en el suelo, aún recargado en el pecho de Okamoto.
Keito acomodó a Ryosuke en su sofá en lo que fue a preparar un poco de té en su cocina; Sin que Yamada se diera cuanta comenzó a escribir un mensaje.
"Yuto, ¿qué es todo esto que está saliendo en internet?, ¿Es cierto?" No tardó mucho en recibir una respuesta.
"No quiero hablar de esto Keito pero por favor has que por ningún motivo Ryosuke vea esto"
Leyó el mensaje, contestó y después lo guardó.
Ya es demasiado tarde, fue lo que pensó Keito, si supiera que su "novio" fue el que le enseño la noticia, si supiera que su "novio" esta acostado en su sofá llorando por él.
Seguía pensando mientras caminaba con una taza de té en mano y la ponía en la mesita que estaba frente al sofá mientras se sentaba a un lado de esta "Yama-chan toma un poco de té" y eso hizo, dio un pequeño sorbo después inhaló y exhaló para tratar de tranquilizarse un poco.
"Él ya lo vio"
Fue lo que contestó a ese mensaje.
Estaba muy molesto con Yuto por el daño que le está haciendo pasar a Yamada y también por no negarlo, tenía esa pequeña esperanza de no fuera verdad y fuera creación de la media pero él no lo negó, al contrario quería que le ayudara a tapar su mentira.
El celular de Ryosuke comenzó a sonar, el menor solo vio el remitente y las lágrimas volvieron a caer, le pasó el celular a Keito para que él le contestara pero este se negó. "Es un problema de ustedes dos, yo no me puedo meter en sus asuntos... Perdón yama-chan" este comentario hizo que Ryosuke lanzara su celular con fuerza hacia un lado del sofá y comenzará a llorar aún más fuerte. Los mensajes no se hicieron esperar, llegando uno tras otro, siendo ignorados cada uno de ellos; Ryosuke se hartó y contesto uno "Me has hecho suficiente daño, ¿no crees? Basta ya con esto, Yuto " envió el mensaje y lloró aún con más fuerzas, dejándose caer al suelo haciendo que Keito lo tomará en brazos y comenzar a mojar otra vez la camisa de este. Keito solo frotaba la cabeza de Ryosuke, quería que dejara de llorar pero él nunca ha pasado por eso así que no entendía sus sentimientos en esos momentos.
El teléfono de Keito también comenzó a sonar, llegándole mensajes de los miembros preocupados por Yamada
"¿Cómo esta Yama-chan?"
"Estas con Ryosuke, ¿verdad? ¿Cómo está?".
"Cuida bien de yama-chan, por favor"
Era muy lógico que estarían juntos en esos momentos por eso todos recurrían a él para saber el estado de Yamada.
Su timbre comenzó a sonar y fue a abrir la puerta y llevarse una sorpresa, y fue cuando comenzó a odiaba lo lógico. Era Yuto quien tocaba a su puerta, Keito
espantado volteo a ver a Ryosuke para ver la misma expresión que él tenía pero en la cara del menor. "Yama-chan... ¿Podemos hablar?"
Yamada se le quedo viendo a Keito y viceversa. "Keito ¿puedo llevarme un poquito a yama-chan? Pregunto nervioso Yuto
"cla-" "No" la palabra de Okamoto fue cortada por el pequeño "No tengo nada que hablar contigo ya te lo dije, ¿no? Ya me has hecho suficiente daño con eso" Keito estaba sorprendido al ver que el berrinche de Yamada se había ido y simplemente quedaron las lágrimas " yama-chan ¡por favor perdóname! ¡Déjame hablar contigo solo un poco!".
Yamada salió de casa de Keito para ir con Yuto. Se fueron a un parque que estaba cerca de ahí, estaba completamente solo y parecía abandonado " ¿Y? ¿Qué quería decir?" Trataba de hacerse el fuerte pero sus lágrimas aún eran visibles "Quiero que me perdones por esto que te acabo de hacer pasar, soy un idiota lo sé, no media el peligro que estaba llevando y peor aún... Perdón por no haber pensado en tus sentimientos" Ryosuke ya no aguanto más y su llanto salió por completo, sus ojos y nariz comenzaban a tornarse rojas "¡¿Por qué me hiciste esto?! ¡Eres la peor persona que he conocido! ¡Eres lo peor que me ha pasado! ¡Te odio!"
Yuto lo abrazo con fuerza escondiendo su cara en el cuello del mayor "¡Suéltame! ¡No me toques!" Por tanto forcejar se quedó sin fuerzas simplemente comenzó a llorar en sus pecho repitiéndole una y otra vez un -Porqué- se separaron y Yuto le dio un beso en sus labios "perdóname" Ryosuke solo bajo su cabeza y sus lágrimas seguían cayendo "Un perdón no se gana tan fácil, Yuto " contesto levantando su cara "bye bye Yuto-kun" se despidió con una sonrisa forzada en sus labios, se dio media vuelta y se fue, dejando a Yuto atrás.
Su timbre sonó por 3ra vez en el día y fue a ver de quién se trataba ahora, se llevó una sorpresa al ver a Yamada otra vez ahí parado pero esta vez con la cabeza levantada, sus ojos hinchados y una ligera sonrisa "¿puedo quedarme un poco más de tiempo? " preguntó un poco tímido, Keito solo lo abrazó y lo dejo pasar "puedes quedarte el tiempo que quieras" contesto con una sonrisa en su cara.



Fin.

28 de marzo de 2015

ずっと。。。

Para Melissa~:
Pao: Manzanita, esta historia la hemos preparado Mayu y yo con mucho cariño para ti , así que esperamos sea un buen obsequio de cumpleaños.
*Happy Birthday~ (basday<3) Este fic lo hicimos pao y yo espero que te guste -w-)/  La gran mayoria lo escribio pao! (yo solo hice el final e.e, claro que con su ayuda xD) asi que dale las gracias a ella!!!  
y para las demas tambien espero que les guste tambien!!<3! 
pd: Pao perdon por subirlo tan tarde xD! y tambien espera tu regalo!!
pd2: Feliz cumpleaños a las 2!!! 
Marianarashi deshita!~


Título: ずっと (Zutto)
Género: AU, lime, fluff...
Extensión: One-shot
Pareja: Yabu-Hika

Los celos bullían en su estómago y el alcohol no ayudaba, tampoco ayudaba que Hikaru se viera tan hermoso, envuelto en aquel esmoquin negro y corbata amarilla que le quedaba bien al canela de su piel, su cabello revuelto, el reloj en su muñeca y los zapatos negros no ayudaban a calmarlo. ¿Por qué era tan cínico? Ahí estaba él, su novio de años conviviendo con sus amigos y compañeros de trabajo, luciendo como un trofeo en las ocasiones que Hikaru lo tomaba de la cintura para pavonearse de su relación, de lo hermoso que ambos eran y la gran pareja que hacían. Pero cuando el público cambiaba Yabu podía ver la mirada de Hikaru dirigirse hacia los meseros, los demás jóvenes que llenaban la sala y uno que otro socio de trabajo que no dudaba en lanzar una coqueta sonrisa al rifeño. No era justo.

Algunas copar y horas después Yabu se miraba en el espejo de su baño, ¿era feo? ¿Acaso había engordado o envejecido?
No, era tan delgado como siempre, lo que se supone le gustaba a Hikaru, su piel seguía igual de cuidada, aunque lucía un corte diferente al de años atrás ¿Sería que por ello Hikaru ya no le quería?
Porque él estaba sintiendo esa brecha que poco a poco les separaba y totalmente le dolía.

Se habían conocido en la universidad, Yabu en el área de las ciencias sociales y Hikaru un futuro empresario, coincidían en solo un curso, pero la flecha de  cupido conectó rápido entre ellos y a los pocos meses se encontraban viviendo juntos y a los siguientes años también. Habían pasado un aproximado de 7 años, demasiado tiempo; pero la chispa del amor aún estaba presente en el corazón de Kota como el primer día.

Hikaru no estaba seguro de lo que pasaba, había ido a la fiesta de la empresa y llevado a Kota porque quería que todos lo conocieran, que vieran al hombre con el que compartía su vida y sintieran envidia de la hermosura, pero aun cuando lo sostuvo en sus brazos lo sentía distinto, Yabu no era e mismo, y él estaba demasiado asustado para preguntar. Temía una ruptura, y él aún no estaba dispuesto a romper,  ni lo estaría nunca. Kota era el amor de su vida, cada respiración la daba por él.  Tenía que hacer algo por recuperarlo y pronto.

Días después, Yabu revisaba su correo electrónico y un mensaje en especial llamó su atención

Yabu Kota:
No sabes quién soy, y no quiero asustarte, no soy un hombre malo, ni mucho menos.
Te he visto muchas veces y sé que también me has visto, pero tal vez no me has notada, sin embargo, para mi eres mi razón de despertar, cada mañana despierto pensando que quizá hoy si pueda robarte un beso, encontrarme contigo, tomarte de la mano y hacerte dichoso.
Atentamente: Tu admirador secreto

Yabu miró a los lados en su estudio, pero ahí solo se encontraba el y su próximo paciente en el consultorio ¿es que acaso era una broma?
En la noche quiso contarle a Hikaru lo sucedido para mirar su reacción pero algo extraño ocurrió de nuevo, sobre la mesa de la entrada, entre el correo un sobre en blanco estaba dirigido hacia a  él, sin firma, sin nada. La curiosidad pudo más que la razón  y sin dudar lo abrió. Dentro había una postal con un hermoso paisaje y detrás un número telefónico se leía “8136521218, te amo”
Miró hacia Hikaru para ver si encontraba reacción alguna en él, pero este seguía absorto en su tarea con la computadora, solo levantó la mirada y soltó un “Ah llegaste”, que a los oídos de Kota se sintió como hielo.

Buenos días, hermoso ¿Amaneciste bien?- Yabu revisó su celular varias veces pero el número no se le hacía para nada conocido, quizá se habían equivocado, pero la equivocación duró varias semanas y en el transcurso del día recibía mensajes de saldo,  despedida, halagos, piropos e incluso de ideas un poco pervertidas, hasta decidió responder. Vaya sorpresa que se llevó al recibir la contestación. “Soy tu admirador secreto”, eso comenzaba a asustarle y trató de no hacer caso, pero al llegar a su consultorio encontró un ramo de flores, era extraño pero eran sus favoritas, y cada día un detalle nuevo llegaba a él sin firma, remitente o pista alguna de su “admirador secreto”
 “¿Nos veremos pronto? ¿Me dejarás que te de un beso?- Kota sintió un leve calor instalarse en su vientre, este tipo sin nombre se había ganado su corazón, ¿era eso normal?
¡No! y deja de preguntar esas cosas o no te responderé de nuevo- siempre la misma amenaza, pero nunca llegaba la consecuencia.
Quiero tenerte entre mis brazos, ¿te he dicho lo hermoso que eres?- El hombre le recordaba a diario lo mismo, siempre adulándole, soltando piropos y haciendo cometarios que harían a cualquier chica derretirse de amor. Pero Yabu se derretía de amor y no por un desconocido que iba ganando terreno en su mente, sino de Hikaru, que cada vez se notaba más alejado, en ocasiones discutían bastante o ni siquiera se hablaban.
Tengo que cocinar, hoy es el cumpleaños de Hikaru y debe llegar pronto- tecleó en el celular
qué envidia! :( comienzo a odiarlo, no te merece- Al leer el mensaje quizá debió enfadarse, pero sorpresivamente sus ojos se llenaron de lágrimas, él había pensado lo mismo muchas veces, “quizá no me merece”, pero que alguien más se lo dijera dolía
-si yo fuera él estaría justo ahora ahí contigo ¿qué le has preparado, por qué no me enseñas?- y estúpidamente cargó una foto de lo que había preparado hasta entonces, la mesa estaba en la terraza, un mantel blanco sobe ella, el vino, las copas y la cena a medio preparar. Dos horas Hikaru llegó, un poco borracho y sin apetito, apenas y tocó la cena y ni hablar de tocarle a él.

-te siento diferente, estás triste?- Claro que lo estaba! Justo ayer pasó toda la noche con el celular en la mano y Hikaru ni peguntó, no es como si últimamente hablaran mucho, pero incluso paso junto a él y ni un ruido
Ahora que ha pasado, cuéntame- y como desde hace 4 meses Yabu le dijo todo.

“Me estoy enamorando de alguien que quizá no exista” fue su primer pensamiento mientras Hikaru abrazaba su cuerpo desnudo “estoy pensando en él justo ahora” su mente se desconectó un momento mientras  su cuerpo se fundía con el de Hikaru. Sorpresivamente había llegado un poco excitado a casa y Yabu no perdió la oportunidad de entregarse a él, pero ¿cómo decirle que no?

¿Cómo decirle que no?
“¿Te irías conmigo?”
¿Cómo decirle que no? Era fácil, pero ahora imposible y Yabu no sabía que responder a la proposición, no era correcto, él amaba a su novio, Hikaru era todo para él, pero este hombre, del que ni siquiera reconocía la voz lo estaba conquistando, con esos detalles diarios, mensajes, tarjetas, cartas, regalos y flores, era lo que iluminaba su vida. Y después de casi un año, con el corazón roto dijo “Si, me iría contigo”  y su plan para dejar a Hikaru comenzó.

Sentado en la sala del aeropuerto Kota esperaba a su futuro acompañante, un hombre desconocido para él, pero también amado. Esa mañana después de que Hikaru se había ido al trabajo, limpió la casa, cocinó un rico almuerzo y lo dejó junto a la mesa, junto con una caja llena de los detalles que su admirador secreto le había dado y una carta para Hikaru

Hikaru:
Hace ya muchos años que nos conocimos, hace ya muchos años que compartimos nuestras vidas. Antes que todo, perdóname por ser tan cobarde y nunca enfrentarte, perdóname por dejarte de esta manera, pero ya no puedo vivir con un amor unilateral, porque si, aunque me voy quiero que sepas que me voy con el corazón destrozado, porque te amo, a pesar de todo te amo, amo tus bromas que ya no haces, la forma  de ser tuya, tan desordenada y loca, que ronques al dormir, tu perfume, tu cabello al despertar, tu cuerpo, la manera en que ya no me mimas y halagas mi  comida, amo todo de ti, menos que ya no me ames, que me hagas llorar, me ignores y es por eso que me voy, porque lo nuestro ya no funciona mi amor, me voy a encontrar la felicidad que merezco, aunque no sea la que quiero, que es a tu lado. Espero que también seas feliz y me perdones
Con todo mi amor
Kota Yabu”


-Espera por mí, cariño, ya estoy ahí- El nerviosismo se apoderó de él, estaba a punto de conocer al hombre que decía amarlo y con quien había compartido bellos momentos por escrito.
El color se le fue del cuerpo, cuando de una esquina Hikaru dio la vuelta, caminando con determinación hacia él, lucia molesto y su nariz se veía roja, como si acabase de llorar. Cuando Hikaru se plantó frente a él sintió que iba a desmayarse.
-¿a dónde te vas? - preguntó enfadado Yaotome y sin tiempo de respuesta siguió- No te vas a ir a ningún lado- y un sollozo rompió en su pecho, Hikaru cayó de rodillas abrazándose al cuerpo del más alto
-no vas a dejarme, no te vas a ir con nadie más- los brazos del moreno se abrazaban cada vez más fuerte alrededor de él y se quedó quieto unos minutos más hasta que levantó la vista  y Kota sintió derrumbarse también porque Hikaru lucía desecho
¿Qué quieres que haga? ¿Por qué no me lo dices? ¿Porque no hablas conmigo? Se puso de pie y se abrazó a su cuello, podría ser que Yabu era más alto pero Hikaru lucía más pequeño que nunca.
-Él no va a venir por ti y no te iras con el- Yabu se quedó de piedra, la afirmación sonaba aun convincente- No te iras con él porque...él...soy yo- un silencio sepulcral le siguió, Yabu había quedado shockeado por las palabras de Yaotome
-Hikaru…- fue lo único que puedo decir, viéndolo fijamente a los ojos como si de un gran desconocido se tratase
-Agarra tus cosas y vámonos a casa- Hikaru tomo la maleta de Yabu y agarró su mano, sintió como jalo del brazo del mayor y volteo a verlo. -hey Kota, vámonos
-No. – Hikaru se quedó viéndolo fijamente con la duda en su cabeza “¿Qué es lo que le sucede ahora?” –Quiero que me expliques todo esto… - Yabu bajo su mirada y comenzó a sollozar se limpiaba las lágrimas con toda su mano, parecía un bebe que le habían quitado su más valioso juguete - ¿P-porque me hiciste esto, Hikaru? ¿Por qué jugaste con mis sentimientos de esa manera?
-¿Cómo crees que me siento yo? ¿Crees que estoy muy feliz por eso? ¿Crees que me alegra saber que alguien te puede llevar fácilmente de mi lado? – Yabu lo miro a los ojos y comenzó a llorar de nuevo
-Vámonos a casa, haya hablamos todo lo que quieras. – se fueron camino a casa, ninguno de los dos hablaban, llegaron a casa y Yabu se fue directo a la habitación, siendo seguido por Hikaru
-ya me vas a explicar el por qué me hiciste esto?- los ojos de Yabu se volvieron a poner cristalinos y eso le rompió el corazón a Hikaru, no podía ver a Kota a su Kota con esos ojos que le estaban mirando
-Yabu… yo en verdad te amo y no sabes lo mucho que me lastima verte así, sabes… habían pasado unos cuantos meses que nuestra relación estaba cada vez empeorando lo sabes, verdad?- Yabu simplemente asintió – quería volverme a ganar tu amor, quería que te volvieras a enamorar de mi como la primera vez que nos vimos, que me vieras como si de mi dependiera tu vida así como siempre lo hacías, quería volverme a acercar a ti como hace años comenzó todo.
-Entonces… ¿Por qué de ese modo Hikaru?- la voz de Yabu seguía apagada estaba hecho pedazos- Me ilusionaste, ¿Por qué te hiciste pasar por otra persona?
-Soy cobarde, y lo sabes quería acabar con todo eso lo antes posible pero… el día de mi cumpleaños llegue ebrio para armarme de valor y decírtelo pero me di cuenta que ya era demasiado tarde, ya eras más feliz con tu “admirador” que conmigo, solo esperabas sus mensajes y yo en verdad siempre veía tus reacciones frente a tu teléfono me ponía muy feliz pero a la vez era demasiado doloroso, el saber que estabas sonriendo por otra persona que no sea yo
-Perdóname, Hikaru… pero en verdad yo veía que ya no te importaba llegue a pensar que me odiabas, yo siempre te amado y siempre lo hare, los mensajes siempre me hacían sentir mejor pero no tanto como si tú me los hubieras dicho, créeme si me los hubieras dicho tu seria el hombre más feliz del mundo.
-Fui un tonto, quería estar más cerca de ti pero la única forma de poder hacerlo era por esos mensajes, quería tocarte y a la vez quería que supieras que la persona que te estaba tocando era la misma persona que te mandaba los mensajes. Cuento de mande el mensaje que si querías irte conmigo, te acuerdas?
-Si- contesto con voz baja
-Quería saber si aún me querías, cuando contestaste me deprimí demasiado no podía creer que ya te había perdido, el día que dejaste la carta, cuando leí la carta, ese día y ese mismo ínstate supe que no te podía dejar ir, ahora sabía que nunca dejaste de sentir nada por mí, no quería volver a perderte – Yabu rompió en llanto una vez más, salto de la cama, de donde estaba sentado, y abrazo a Hikaru enroscado sus brazos por su cuello y hundió su rostro en él, Hikaru lo tomo de la cintura y lo acostó en la cama, y comenzó a besarlo de una forma sutil, no quería profundizar solamente quería sentirlo
-Por favor, Kota perdóname – Yabu sonrió entre lágrimas y lo beso de nuevo -Te amo- Hikaru comenzó a tocar por debajo de la camisa y después prosiguió a besar su cuello, sacando unos cuantos gemidos al mayor.
-Hikaru…...

Owari~


26 de junio de 2013

Mama to papa SP; capitulo 2

Pues bueno chicas, decidí que haría un poco mas largo este fragmento del fic, o mejor dicho aumentar la extensión de los capítulos, Marianarashi y yo casi ya no trabajamos en el ._. pero espero que les agrade lo que teníamos hecho~

-Y bien, ¿no vas a decirme nada?- El auto salió del estacionamiento, Kamenashi miraba atento al frente
-¿de qué?- contestó hundiéndose en su asiento
-Ryosuke, no soy tonto, crees que no conozco a ese niño- soltó un bufido- Nakajima…Ryo, soy tu profesor de ciencias  no lo olvides, además estoy en el departamento de Control escolar, es niño ha ido a parar un par de veces por cometer un poco de… exhibición-
Yamada se sentía unos centímetros más pequeños, sabía que su castigo iba a aumentar más y más.
-Por lo menos dime que usaste protección-
-¡¿Qué?!- Ryosuke vio a su padre como si tuviera dos cabezas- ¡¿eres un maldito adivino o me espías?!-
-¡No me hables así jovencito!- Kazuya paró de golpe, aferrándose al volante cuando sus cuerpos se fueron bruscamente hacia adelante
-¿Crees que después de ver que te fuiste con ese niño a quién sabe dónde, llegar tarde, Sin tu maletín y con el uniforme mal puesto iba a pensar que realmente fueron a “hacer tarea”?- señaló haciendo comillas con sus dedos- Yo he ido algunas veces a “hacer tarea con Tomohisa”
-¡Papá!- Ryosuke se tapó las orejas con las manos y el auto avanzó de nuevo
-Mira Ryo, si ese chico de verdad te gusta está bien, pero ten cuidado, tienen muy mala fama, bebé. Yo solo estoy preocupado- Quitó una mano del volante para acariciar el cabello de Ryosuke
Y realmente estaba preocupado, el  día anterior había visto a Ryosuke muy pensativo y así había sido las últimas dos semanas, Yamada estaba como en trance, siempre distraído, incluso no se había quejado por su castigo, lo que era sumamente raro viniendo de él. Pero también encontró un poco sospechoso ver al chico Nakajima por donde su hijo andaba y cuando los vio salir juntos la sangre se le fue a la cabeza, realmente se enojó, pero no iba a avergonzar a Yamada, el sabía lo que hacía y no pensaba intervenir, solo esperaba que su hijo fuera lo suficientemente sensato para  meditar sus actos. Todo el camino a casa se le fue pensando en la relación que tenían Nakajima y su hijo. Ryosuke corrió directo a su habitación apenas el auto paró.
No supo cuanto tiempo estuvo metido en sus pensamientos hasta que escuchó  como el vidrio de su ventana sonaba, Yamashita estaba apoyado contra el coche viéndose totalmente atractivo. Salió del vehículo lanzándose hacia el hombre para un apretado abrazo
-Ryosuke tuvo su primera vez- dijo a modo de berrinche- y con un…. ¡argh!- apretó las manos como ahorcando a alguien- Maldito desgraciado, quiero romperle la nariz al estúpido.- repitió las ofensas una y otra vez con los dientes apretados
-¿debo pensar que no es un buen partido?-
-definitivamente no lo es, nunca será lo suficiente para mi Ryo-
-Kame- Yamashita le acarició la barbilla- suenas como una madre afligida-  burló- ¡lo olvidaba, eres una madre afligida!


-Así que tu papá sabe que salimos- Nakajima estaba sentado frente a él mientras comían en el salón
-error- lo señaló con los palillos- el dedujo que salimos, pero no es así-
Nakajima soltó un gemido mientras se tocaba el pecho en señal de indignación
-Yamada-sama, nosotros salimos- dijo en tono dramático- ¿O ahora dirás que solo me querías para una noche?- su tono se hacía más y más afligido, hasta que Ryosuke le golpeó la frente con un dedo
-Realmente no, te quiero para dos noches- su rostro se acercó al de Nakajima, aprovechando el vacío en el salón para darle un rápido beso
-¿Cuándo?- preguntó ansioso el alto
-¿Cuándo qué?-
-la otra noche, dijiste que querías dos- Yuto le acarició la barbilla
-¡Ah no! Primero quiero tener una cita, si nosotros realmente “salimos”- dobló los dedos de ambas manos- primero debemos tener una cita- La cara de Nakajima mostraba confusión ¿Una cita?- No es lo que piensas, me refiero a ir a los videojuegos, al cine, a jugar futbol, ya sabes… cosas de chicos-
-Me gusta comprar ropa- declaró Yuto tomando un poco del bento de Ryosuke, ganándose un golpe en la mano- podemos ir al centro comercial, comprar ropa, ir al cine, comer, jugar video juegos y después tener sexo  loco en mi recámara- dijo como si fuese lo más normal del mundo mientras se sobaba la mano y Yamada lo veía con la boca abierta



-bien, esta no es la clase de cita que esperaba- murmuró Nakajima mientras entraban a una tienda de cd’s, Kamenashi había insistido en ir con ellos, por lo que Ryosuke se negaba si quiera a estar muy cerca de él, en el cine Kame se había sentado entre ellos por lo que la idea de tocarse estaba fuera de su lista; cuando caminaban por el centro comercial Kamenashi caminaba detrás de ellos.
-Tengo hambre- se quejó Ryosuke mientras miraba un disco con la portada de una pizza
-Yo también- dijo mirando a Yamada con lasciva, causando que este se sonrojara
-Comida italiana- Kazuya interrumpió el juego de miradas entre los dos.
Salieron de la tienda dirigiéndose al área de comida, Ryosuke sospechaba que su papá entraría al restaurante más serio y fue así, el lugar era demasiado serio, aunque… si hubiese estado a solas con Yuto quizá sería demasiado romántico; al parecer el alto pensaba igual porque lo miró y sonrió, pegándose un poco a él rozando sus dedos
-¡¿Yuto?!- una voz femenina interrumpió su camino a la mesa y los tres miraron a una linda dama con un vestido negro demasiado entallado y con mas joyería que nada, con un aspecto que gritaba “opulencia”, demasiado parecida Nakajima acercarse a ellos
- ¿Qué haces aquí?- preguntó sorprendida ignorando a los otros dos- y ni siquiera estás vestido para este lugar- chilló la mujer causando que Yuto soltara un resoplido
 -Mamá te presento a Ryosuke y su papá, Kamenashi-Sensei- pero ella lo ignoró soltando solamente una sonrisa forzada a ambos- mamá, ¿Qué haces tú aquí? Pensé que estabas de viaje o algo así.
.regresé hoy- retó a Nakajima- ven conmigo y trae a tus amigos- dijo la señora comenzando a caminar hacia una de las mesas. Los tres siguieron a la mujer, pero al llegar a la mesa Yuto paró en seco soltando un resoplido y chasqueando los labios demasiado alto mientras Ryosuke se movió un poco incómodo al ver al padrastro de Yuto sentado junto a la madre de esté, mientras miraba atentamente detrás de ellos, Yamada volteó la cabeza siguiendo la dirección de la mirada del señor, para descubrir a un pálido Kamenashi, que parecía haberse quedado petrificado mirando al acompañante de la madre de Yuto.
-Pa…- Iba a comenzar la frase pero Kame le tomó de la mano a ambos chicos jalándolos detrás de el
-lo siento, nos vamos a otra mesa- se disculpó y los haló de las muñecas hasta que estuvieron fuera del local
-¿Papá estas bien?- Kame se detuvo, soltando la mano de Yuto
-vamos Ryosuke- lo jaló comenzando a caminar hacia la salida- ¡No vuelvas a acercarte a ese niño!- gritó exaltado  cuando ya estaban en el estacionamiento subterráneo, se detuvo apoyándose en su automóvil mientras trataba de calmar su respiración
¡Era el! ¡Era Jin, Lo vio! A él y a Ryosuke ¡Oh por Dios! Se lo iba a llevar. Miró a Ryosuke que lo veía asustado, abrazándolo muy fuerte, mientras luchaba para que sus lágrimas no salieran de sus ojos, ¡No! El no se iba a llevar a su hijo, Kame se mudaría de la ciudad si fuera posible, pediría un cambio en el trabajo, le diría a Tomohisa que también lo hiciera y se irían de la ciudad juntos, llevándose a Ryosuke con ellos, como lo hicieron durante los últimos meses de embarazo de Kame y los primeros meses de vida de Ryosuke, pero no dejaría que Jin se acercara a ellos. Se separó cuando escuchó pasos cercanos observando a Nakajima entrar al estacionamiento y dirigirse a ellos.
-entra al coche- le ordenó a Yamada, pero este se quedó parado no entendiendo lo que pasaba. Cuando Yuto llegó a ellos Ryosuke corrió a abrazarlo, prendiéndose del cuerpo del alto. Kame iba a gritarles que se separaran pero  la voz le falló y solo le salió un chillido, mientras miraba a los chicos abrazados y como Yuto le acariciaba el cabello a Ryosuke, preguntándole si estaba bien y qué había pasado
-no lo sé- escuchó murmurar a su hijo, solo así se dio cuenta de lo que había sucedido, el había actuado como un competo paranoico.
-lo siento, es solo que…- No sabía que escusa poner, miró a Nakajima y este le sonrió levemente, dándole a entender que sospechaba algo.
- no se preocupe, solo déjeme acompañarlos por favor-

El camino a casa fue silencioso, Yuto y Ryosuke estaban en la parte trasera del auto, juntos, uno al lado del otro, Kamenashi condujo con cuidado tratando de evitar que los nervios le invadieran de nuevo. Después de eso no recordaba mas, solo vio a Tomohisa en su lado de la cama y se dio cuenta que estaba en su recámara, cambiado, y también que era de noche, se levantó dirigiéndose al cuarto de Ryosuke, abriendo la puerta para encontrarse a dos chicos acurrucados en la cama, sus frentes unidas y los brazos alrededor del otro. Sabía que era injusto separarlos sin decirles porque, quizá aun no aceptaba a Nakajima, pero podía notar el cambio en Ryosuke, se le veía feliz  al lado del chico y en todo momento los miraba juntos, había tratado de averiguar si Yuto estaba involucrado con alguien más, pero los chismes de las chicas sobre Nakajima estaban en ceros, nada, el chico parecía serle fiel a Ryosuke y se notaba que realmente se preocupaba por él.

Días después el estado de ánimo de Kamenashi regresaba a la normalidad, Jin no se había aparecido de nuevo en su vida y eso era bueno, realmente no quería ver al hombre y menos junto a Ryosuke, sus clases regresaron a la normalidad, algo que sus alumnos odiaron, pero el estaba contento, incluso sus peleas con Ryosuke habían disminuido. El teléfono de su oficina sonó y levanto a bocina con normalidad
-¿Kamenashi sensei?- la burla en la voz era reconocible, su corazón se acelero mientras sus piernas se debilitaron y a pesar de que estaba sentado sintió como si fuese a caer al suelo
-¿Quién habla?- su voz quería salir con normalidad pero se quebraba del temor
-Kame precioso- Kazuya cerro los ojos al escuchar ese susurro, era como en los viejos tiempos- ¿Por qué no sales un momento y hablamos mejor?, solos tu y yo- decir el nombre de la persona en ese momento era innecesario.
-no puedo- iba a colgar la bocina pero un constante chasquido de labios en forma de negación lo detuvieron
-no mientas, ¿acaso no quieres verme? Creo que tenemos mucho de que hablar, baja por favor, si no quieres que suba por ti- la ultima frase fue dicha en forma de amenaza y  Kamenashi colgó el teléfono, quería esconderse y desaparecer, no sabia que hacer por lo que corrió al salón de Ryosuke pero su hijo no estaba ahí, solo habían unas cuantas chicas que le informaron que el se había ido con Nakajima, asustado saco su celular para marcarle a Yamada pero antes de que pudiera hacerlo un tono de llamada y la pantalla con un numero desconocido mostraban un mensaje.
>>No huyas ni trates de esconderte, por que iré por ti, 5 minutos, automóvil negro en a entrada, tu sabes que no soy muy paciente<<
Kamenashi guardo el celular en su bolsillo y tomo aire tratando de calmarse, saco de nuevo el móvil y marco a Ryosuke
-¿Dónde estas?, No me digas, toma tus cosas y vete a casa ahora, Ryosuke no me preguntes por qué solo hazlo- interrumpió la frase de su hijo a través de la llamada- si, ve con Yuto, y por favor Ryosuke no salgan, cuídense- corto la llamada sintiendo miedo, su teléfono sonó con otro mensaje
>> 3 minutos, se acaba tu tiempo<<
Kazuya se armo de valor, no tenia nada que temer, aparentemente, sin importarle cuanto tiempo le quedaba salio del edificio, caminando tranquilamente, divisó el automóvil y se acerco calmadamente a este, cuando estaba a unos pasos alguien le sujeto la muñeca y sorprendido volteo encontrándose a su pesadilla en vivo
-Hola Kame- una sonrisa malévola se cruzo por el rostro del individuo y Kamenashi se forzó a si mismo a no echarse a llorar- es un placer verte de nuevo- su mano fue levantada y besada, pero el rostro de Kazuya estaba estoico, ahora no sentía mas que coraje- pensé que n saldrías, ¿Qué no vas a saludarme? ¿No te da gusto verme?-
-Hola Jin, siento decir que no, no me alegra verte- apartó la mano bruscamente tratando de demostrar un poco de valor
-Oh que lástima- el rostro de Akanishi cambio su expresión por una molesta, acercándose mas a Kazuya- entra al auto- murmuro pero Kame no movió ni un músculo- que entres al maldito auto- dijo apretando el brazo de Kame y abriendo la puerta de coche, y Kame se arrepintió de sentirse tan indefenso entrando al lujoso automóvil iba a hablar cuando Jin entro del otro lado, pero Akanishi arranco saliendo como tromba del lugar, mientras Kamenashi se arrepentía de haber obedecido

-Te digo, esta muy extraño y… Yuto, ¿me estas oyendo? ¿Qué miras?? – Ryosuke miro a la dirección que Nakajima lo hacia pero no vio nada- ¿Yuto?
Nakajima lo miro con el ceño fruncido, algo andaba mal, claramente había visto salir a Kamenashi y al otro tipo, podría reconocerlo en donde fuera, era su padrastro Jin Akanishi, miro de nuevo a Ryosuke y lo tomo de la mano para después abrazarlo, a lo que el chico confundido solo respondió al abrazo,  en esto había mucha mierda escondida, pero el no iba a exponer a Ryosuke ante nada, aun centrado en sus pensamientos busco los labios de Ryosuke y deposito un suave besos en estos
-vamos a casa y hagamos lo que tu papa dijo-


-¿A dónde se supone que vamos?- Kamenashi miraba al frente, estaba en una zona desconocida de la ciudad y esto no era nada bueno
-¿A dónde quieres ir?- La mano de Akanishi dejo el volante para tratar de deslizarse en las piernas de Kamenashi, pero este la sujeto apartándola de un golpe
-¡no juegues conmigo Akanishi y dime que quieres!- quería mantener la calma pero era inútil, sus nervios estaban de punta, tenia miedo de nada
-Vaya, te has vuelto arisco, eso te hace aun mas bello- la lengua de Jin recorrió sus labios de manera provocativa pero su mirada jamás se apartó del frente.
-dime que quieres- repitió la pregunta un poco mas calmado, tratando de drenar la presión
-¿Quién es Ryosuke? – La mirada de Kamenashi viajo a su alrededor dándose cuenta que habían llegado a una zona de hoteles en la ciudad y de pronto quería llora, sintió como la bilis se le subía a la garganta y su pecho era estrujado
-nadie- respondió temblando, mientras el automóvil entraba a un estacionamiento y se detenía.
-Voy a repetir la pregunta porque creo que estas un poco confundido ¿Quién es Ryosuke Yamada?- la mano de Jin acarició la barbilla de Kazuya y este sintió como el tacto dejaba una sensación incomoda sobre la zona.
-¿Para que quieres saber? El es uno de mis alumnos- y no mentía Ryosuke era su alumno
-El es un chico interesante y guapo- la mano de Akanishi aun estaba sobre la mejilla de Kamenashi- Yuto lo jode cuando quiere así que pensé que yo podría…- Kamenashi sintió asco en ese momento, trato de apartarse pero Jin apretó sus mejillas haciéndolo quedarse en su lugar- ¡Ey! ¿Por qué te enfadas?  Que, ¿ahora vives con tus alumnos?- los ojos de Kamenashi se abrieron de sorpresa- Te observo Kame, se todo de ti, la mano de Jin se apretó de su mejilla dejando una roja marca sobre ella.
-Jin…- Los ojos de Kamenashi se llenaron de lágrimas mientras miraba a Akanishi, este estaba a poyado sobre el asiento del auto y se movió causando que Kamenashi saltar del susto, Jin salio del auto, rodeándolo y abriendo la puerta
-Sal del auto- pero Kamenashi no se movió
-Jin, por favor- se sentía tan indefenso ante esta persona

-¡ que salgas carajo!- La voz de Akanishi resonó en el estacionamiento y asustado Kazuya salio mientras algunas gotas rodaron por sus mejilla –no llores, ¡no llores!- Jin le apretó las mejillas de nuevo, empujándolo hacia atrás y la espalda de Kamenashi se golpeo dolorosamente en el automóvil- Si quieres llorar puedo darte un motivo- los labios de Jin estaban muy cerca, Kamenashi quería vomitar y golpearse por ser tan cobarde y fiel a esta persona aun después de 18 años, la situación era igual Jin mandaba y el aun temeroso le obedecía

10 de enero de 2013

Mama to papa SP



Mama to papa aishiteru (Extra)
Extensión: Two-shot
Género: ._. lemon y obviamente no yo lo escribí además creo que es shonen-ai
Perejas: Yamajima, KamePi & Akame
Autora: Marianarashi & Paoo Inoue
Revisión y edición: Marianarashi & Paoo Inoue
Dedicatoria: Yo se lo dedico a Mariana, realmente ella hizo todo el trabajo de escritura yo solo revisión y edición, un gusto trabajar con ella
También se lo dedico a las amantes del Yamajima; esto no estaba contemplado, pero estamos a unos capítulos de terminar Mama to Papa y quiero hacer lo posible para posponer el final ;w;



Las piezas del jarrón volaron hacia todas direcciones, Kamenashi apenas y pudo cubrirse
¡¿Qué te pasa?!- gritó exasperado
¡Lo odio, te odio!- esta vez los cojines volaron hacia la cocina
-¡Ryosuke cálmate!- intentó acercarse en vano
-¡no! ¡Eres un defensor de fenómenos!-
-¡tú también eres gay!- le reprochó
-¡pero no soy un…un…eso!-
-Daiki solo esta embarazado- contestó Kazuya un poco más calmado- Ryosuke, pudiste lastimarlo, es algo inusual pero no es culpa de Daiki-
-¿inusual?- bufó el castaño- ¿sabes que es inusual? El hecho que lo defiendas, eso es inusual, papá- recriminó apretando los dientes-
- nadie te da derecho a lastimarlo- el semblante de Kamenashi era sombrío
-Tú también eres gay papá, dices que mamá se fue, pero nunca ha llamado, dices que me ama, pero nunca la he visto, no sé quien es ¿soy adoptado? ¿Soy un bastardo?-
-eso no tiene que ver con el tema, Ryosuke Yamada-
-Yamada…- el chico hizo una mueca rara antes de tirar una estatuilla hacia la pared- ni siquiera tengo tu apellido, dices que era el de ella,  pero no tengo ni un familiar con el mismo apellido-
-era huérfana- la mentira saló rápidamente de sus labios-
-¿huérfana? ¿No tienes una excusa mejor?-
-Ryo…- Kamenashi temblaba de miedo- yo…Ryosuke-
-¿Por qué no me dices la verdad? Dime que no hay una mujer en este mundo que sea mi madre- Los ojos de Kamenashi se abrieron de sorpresa y terror y justo cuando iba a justificarse con más mentiras Ryosuke tomó otro jarrón lanzándolo al suelo, gritando su frustración

>>Maldito fenómeno, no me eches la culpa cuando fuiste quien me provocó- Kame tenía la vista hacia abajo,  mientras lágrimas de dolor rodaban por sus rojas y magulladas mejillas, fue halado del cabello causando que gritara de sufrimiento
-me lastimas- sus manos trataban de apartar las que estaban en su cabello en consecuencia fue arrojado al suelo y después su Yukata fue levantado y unas manos se colocaron sobre su vientre, apretujando con fuerza-¡me lastimas!- repitió con fuerza. Momentos después un hombre adulto entró a la habitación, llevando unos papeles con él.
-Akanishi-sama- el hombre hizo una reverencia antes de continuar- el chico tiene razón, él está esperando un niño. Kazuya sintió como su cuerpo se volvía una bola de masa y la fuerza abandonaba su cuerpo.
-sácalo- ordenó el joven enfrente de el
-oh señor, no puedo hacerlo-
-¿me desobedeces?- Preguntó con una mirada asesina
-no señor, pero el chico moriría si así lo hiciera, además es su primer heredero, no puedo asesinarlo, piénselo-
La cabeza de Akanishi dio un giro, dirigiendo la vista hacia el tembloroso cuerpo de Kazuya, una mirada maliciosa bastó para que Kamenashi se arrepintiera de haberle dicho.
-Te quedarás encerrado aquí y cuando tu bastardo nazca yo seré el nuevo jefe del clan, ¡oh mi hermoso Kame! Tu estupidez me hace tan  malditamente feliz-
El chico  no decía palabra alguna, solo el miedo corría por sus venas, el solo era un sirviente en esa casa, necesitaba el trabajo para pagar la universidad, pero cuando el señorito se metió a su cama esa noche todo cambió, estúpidamente se había enamorado y sin tomar en cuenta las consecuencias de sus actos se había entregado a él.

Días pasaron y apenas comía, la habitación que un día fue el lugar más amado para él, ahora era su prisión, estaba tan resignado, su vientre crecía día con día, mientras el hombre que una vez amó lo repudiaba por su estado.
Una noche escuchó ruidos afuera de su habitación y después algunos disparos, tembló de miedo, no quería morir; en la mansión del clan muchas veces escuchó y presenció tiroteos, al parecer alguien violó la seguridad y había entrado en la casa.
-mi bebé- murmuró, tomando conciencia de que ahora no estaba solo y que nunca más lo estaría - ¡Ayuda!- gritó golpeando la puerta -¡Ayúdenme por favor!- sus lágrimas corrían por su rostro mientras rezaba porque alguien lo salvara; él quería tener a su bebé en brazos, no quería morir en el lugar y menos permanecer ahí, se arrepentía de no haber cuidado su cuerpo en todo el tiempo de su encierro, porque estaba tan débil.
Un disparo sonó justo al lado de su cabeza, la cerradura cayó hecha trizas mientras un joven entraba a la habitación. Kamenashi pudo observar la placa de policía antes de que el chico se presentara
-Soy el detective Yamashita, ahora salgamos de este podrido lugar-
Fue todo lo que pudo escuchar antes de desmayarse en brazos del guapo desconocido. <<

-¡Kazu! ¿Qué huracán pasó que ni lo sentí?- un grito sarcástico salió de su boca al mirar toda la porcelana regada por la sala.
-Ryosuke pasó- contestó lanzándose a los brazos de su pareja- bienvenido a casa Tomo-chan
-¿Cuándo le dirás, Kazu?- preguntó ágilmente, en algunas ocasiones odiaba esa pate tan perspicaz de Tomohisa- Es injusto y el necesita saber- murmuró a su oído
-El ya lo sabe Tomo, por eso tiene miedo, Ryosuke no es tonto, y se parece cada día más a él. ¿Cómo voy a explicarle que tiene un apellido extraño por protección?, Yo sé que EL está ahí, buscando a mi hijo, no quiero recordarlo pero, cuando miro a Ryosuke, no puedo evitarlo- apretó los dientes, hundiendo la cara en el cuello de Yamashita.
- no lo va a encontrar Kazu, aun si sabe de ti, nunca sabrá de Ryo- Yamashita lo tomó de las mejillas uniendo sus frentes y besando su nariz



Después de la conmoción Ryosuke se encontraba en su escritorio, estaba concentrado en hacer su tarea, dolorido por los hematomas en su rostro. Estar castigado y con dolores no era una excusa para no hacer sus deberes; de todos modos tenía que ir a su escuela y hacer las tareas en el hogar. Era lo malo de ser hijo de su profesor.
Días después estaba sentando en su mesa banco de la escuela ignorando a los de su salón, su mirada estaba fija en la ventana, viendo a los estudiantes caminar de un lado a otro, y no faltaban las parejas que estaban platicando y haciéndose cariñitos. Mientras Yamada estaba teniendo esa vista, no se dio cuenta que alguien más mantenía la mirada fija en algo, y ese algo era a él.
El tercer periodo de clases terminó, dando inicio al descanso; Ryosuke salió del aula de clases y se dispuso a ir a la azotea, quería razonar un poco lo que había pasado con su padre en días anteriores. Pasó por los pasillos viendo al chico Casanova del salón con una jovencita de un grupo mayor, le molestaba, le molestaba demasiado, no lo soportaba; lo pasó de largo pero este lo detuvo.
-¡Ryosuke! - Yamada rodó sus ojos y luego volteó a verlo, odiaba que le hablara por su nombre.
- ¿Qué quieres Nakajima-kun?- contestó de mala gana, el solo verlo lo ponía de mal humor.
-pequeña te veo después – habló el alto dirigiéndose a la chica que tenía enfrente, aquella se fue y Yuto caminó hasta donde estaba Ryosuke - ¿me prestas un poco de dinero?
-¿¡eh!? - *¡ha! Eso era absurdo ¡solo por eso me hablo!* pensó Yamada- no tengo, ahora si me disculpas me tengo que ir- y giró sobre sus talones para seguir con su camino; Yuto solo se quedó viendo la espalda del chico y el pasillo en donde desapareció.
Era lo mismo cada día, correr detrás de Ryosuke para recibir insultos y maneras poco sutiles de rechazarlo ¿Cuánto había estado tras sus pies?, quizá medio semestre, pero no podía evitarlo, Ryosuke tenía algo que le llamaba no sólo su cara bonita o su buen cuerpo, no, raramente eso no era lo que causaba la atracción, y no tenía que pensar mucho para averiguar lo que era, definitivamente lo sabía, lo que mas le gustaba de Ryosuke era su parte difícil, los coqueteos no funcionaban con el y cada vez que era rechazado por el mayor Yuto sentía mas ganas de poseerlo. Y sabía que pronto lo haría.


Ryosuke se sentía con mucha adrenalina, con solo que le ese dirigiera la palabra tenía ganas de golpearlo; se recargó en la reja que había en la azotea, cerró sus ojos y comenzó a analizar lo que había pasado con su padre y las razones por las cuales actuó de esa manera, era demasiada presión.
-Te odio - dijo aun con los ojos cerrados
-¿a quién, a mi? - escuchó tan cerca esas palabras, sabia de quién venían, así que solo atinó a abrirlos y se encontró con el rostro de Yuto viéndolo directamente a los ojos, Ryosuke, incapaz de siquiera moverse sólo volteó su cabeza para no verlo.
-¿Qué quieres? -contesto frió, aun evitando la mirada.
-¿me odias, a mi? - Yuto usaba su tono de berrinche con él, mostrando un puchero de labios demasiado exagerado, moviendo su cabeza para quedar frente a la de Yamada otra vez, este solo lo retó con la mirada, pero Yuto se acerco a él y le plantó un rápido beso en sus labios, Ryosuke solo abrió mas sus ojos en par para luego tomarlo de los hombros y empujarlo.
-¡¡eres un idiota!! - el mayor tomó sus cosas y se fue de ahí, quería irse lejos, no lo toleraba, le odiaba. Estando por los pasillos comenzó a correr hasta llegar a su salón de clases, guardo sus cosas y salió de ahí, quería alejarse totalmente de ese lugar.
Los días pasaron, y las acosadoras palabras de Nakajima lo están confundiendo, ya no soportaba mas, no sabía lo que realmente sentía por Yuto, lo odiaba o... le gustaba? Se dirigía a la oficina de maestros a entregar unos papeles que su maestro-papá de ciencias le había pedido, camino por los pasillos, cuidando a que los papeles no se le cayeran.
Nakajima estaba sentando en una banca con uno de sus amigos, halaban normal hasta que la figura de Ryosuke paso por esos pasillos, se veía pensativo.
-¿a donde ira?- susurró para si mismo, viendo el gracioso caminar del chico.
-¿me estas escuchando!? -comentó su amigo
-eh? ah! perdón ... decías?- contestó volviendo la cabeza hacia su compañero
-¿Yuto que te está pasando? últimamente estás en tu mundo... no me digas que te enamoraste de unas de tus muchas "presas"  - la última palabra la dijo poniendo sus dedos como diciendo "entre comillas"
- . . . eso creo - siguió viendo a Ryosuke que acaba de tropezar con alguien haciendo caer las hojas que llevaba
-¡te lo dije! -exclamó- este juego te terminaría enamorando de una
-creo que... Tenías razón - volteó a ver a su amigo y le dio una sonrisa.

Después de haber entregado el papeleo y recibir un regaño por no fijarse por donde caminaba, decidió ir a su lugar favorito, la azotea, subió las escaleras, llegando ahí se fue a recostar en una banquita , recordó que hace días había pasado con Nakajima, eso lo hizo sonrojar y apretar más sus ojos, puso sus dos manos en su rostro, una en cada ojo, quería estar seguro de lo que sentía, ¿Cómo en tan poco tiempo puedo enamorarlo?, si antes lo odiaba, le repugnaba saber que había estaba con tantas mujeres, nunca quiso caer en su juego, pero fue débil. Siguió pensando de todo un poco pero algo hizo abrir sus ojos, ya no sentía la fría brisa en sus labios, ahora solo era... calidez. Abrió sus ojos y se encontró con el rostro de Yuto,  demasiado cerca, el…lo estaba besando, de nuevo…. se sentía tan bien, ahora si, definitivamente quería probar un poco mas de esos labios, correspondió al beso, haciendo que Yuto abriera los ojos, pero al momento de verse los cerraron con lentitud, disfrutando de ese beso que poco a poco iba subiendo de nivel, abriendo la boca, permitiendo que sus lenguas se rozaran en  una sublime y sensual danza; Nakajima se subió al cuerpo de Ryosuke sobre la pequeña banca de concreto, eso hizo razonar al castaño, cortó el beso y abrió sus ojos, los dos estaban completamente sonrojados, era la primera vez que se veían así. Tan de cerca de una manera demasiado transparente, la verdad fluía por sus miradas.
-e-esto no está bien- dijo Yamada moviendo a Yuto para poder sentarse en la banca.
-no, no está bien querer hacerte eso en este lugar- acordó el chico
-¿eh? - *acaso está jugando conmigo*- Yamada abrió los ojos con sorpresa
-saliendo de la escuela ven a mi casa- susurró Nakajima sobre sus labios, viéndolo de una manera que solo se traducía como sincera y sin vacile; el corazón de Ryosuke estaba al mil ¿acaso el quería...?
- te espero en la salida - dijo Yuto para después pararse e irse del lugar, Ryosuke seguí en shock, se había besado con el Casanova de toda la escuela, ahora era uno más en su lista. Aunque dentro deseaba que no fuese así y tenía una leve esperanza de que fuera así. Tomó su celular enviando un mensaje de texto.
>>Papá, vete sin mi, quedé con alguien después de clase. Ryosuke<<



Las clases terminaron, estaba tan nervioso que no había prestado atención a ninguna asignatura. Salió de la escuela,  casi corriendo deseando no ver ni a su padre ni ha Nakajima. Caminó tranquilamente después de salir del edificio, pero una voz le hizo poner su piel de gallina
-¿a dónde vas? - pregunto Yuto, mirándose un poco confundido - ¿no vendrás conmigo?- un poco de decepción se escuchaba en su voz
-ah~ lo había olvidado - rió tontamente, claro que no lo había olvidado, lo estaba evadiendo
- por aquí - Yuto caminó frente a Yamada para que este lo siguiera, cruzaron unas calles, pasaron por un puente, Ryosuke a penas notaba el camino, cuando salió de su ensoñación ya habían llegado al lugar en donde vivía una casa enorme, con un aspecto demasiado tradicional, entraron, estaba más que nervioso y eso se le veía en la cara, Yuto lo tomó de la mano y subieron las escaleras, y entraron al cuarto de la izquierda, el cuarto de Nakajima.
Yamada se había quedado parado ahí sin verlo a la cara, eso hizo reír al pelinegro, lo tomó por los hombros y le susurró al oído
- no te preocupes no hay nadie en casa- esos hizo poner más nervioso al bajito.
Después de decirle aquello lo comenzó a besar, Yamada estaba demasiado tensó correspondiendo retrasadamente al beso, Ryosuke dejó caer su maletín para poder enredar sus brazos en el cuello del más alto, parándose de puntillas comenzó a besar de forma más apasionada al menor, los nervios se habían ido ahora solo quería ser de él. Nakajima lo pegó contra la pared para comenzar a tocarlo, comenzó frotando su cintura, después su pecho y comenzó a mover sus dedos en los pezones, sobre la camisa del mayor, sacándole ligeros jadeos a Ryosuke, dejó de tocar esa parte para ir bajando, tomó una de sus piernas e hizo que la subiera para el poder tocar mejor su parte baja, frotó perezosamente por encima del pantalón, luego bajó el zipper para sacar el semi-despierto miembro de Yamada; Yuto dejó de besarle los labios  para bajar la boca en dirección al cuello.
-Na-Nakajima-kun -gimió el castaño, ese gemido despertó miles de emociones en Nakajima, dejó de hacer cualquier movimiento y lo  dirigió hacia la espaciosa cama acostándole sobre el colchón, para después posicionarse encima de él, regresando a besarlo y a desabotonar el chaleco de uniforme que llevaba, Ryosuke hizo lo mismo y también, sus manos temblando de anticipación, comenzando a desabotonar la camisa blanca para poder tocar un poco su pecho. Nakajima tomo la corbata de este con la boca viendo el rostro de Ryosuke desde abajo, quería ponerlo un poco mas despierto, terminó de jalar la corbata, se sentó en las caderas del bajito y con una mirada seductora se quito la de él, Ryosuke no soporto mas así que cambio posiciones comenzando a besarlo, pasó sus labios al cuello de este, lamiendo, mordiendo, y succionando dejándole marca a aquel suculento cuello, quizá eso significaría algo, si iba a ser usado que el mundo supiera que lo hizo bien. Pasó sus labios por el peso de este y comenzó a besarlo, con la mano que tenia libre bajó sus toques a la miembro del alto, sacándole un ronco gemido, imitando los movimientos del pelinegro le quitó el cinturón con su boca, pasando sus labios por el despierto miembro de Yuto.
-ahh Ryosuke- gimió el alto, para después volver a cambiar de posiciones, quedando como al principio, Yuto le quitó el cinto y lo arrojó por alguna parte de la habitación, escuchando el golpe de este a caer, desabotonó el pantalón para después bajárselo junto con su ropa interior, lamió toda la extensión del pene de Ryosuke, para después tomarlo entre sus labios, comenzando a succionar.
-Uhgm, ah… Y-Yuto- gemía una y otra vez, no podía reprimir su voz, era tan excitante tener a Yuto en su chupándole. Nakajima lamía el miembro de de Yamada, disfrutando de saborear el pre-semen de este, así que continuó.
-Yuto-kun ahh... tócame, ¡tócame más!- exigió el menor así que Yuto con una de sus manos comenzó a tocar uno de sus duros pezones.
-eres muy exigente- dijo Yuto con una ligera risita pero sin dejar de tocarlo, Ryosuke no dejaba de mover sus caderas al compás de las succionadas de Nakajima, así dejo que su semen se esparciera por toda la boca del más alto, sonrojándose al instante
-l-lo siento- Yuto no contestó, solo negó con su cabeza y tragó todo lo que aun tenía en su boca, para después  dirigirse a la boca de Yamada, besándose salvajemente, mordiéndose mientras se seguían tocando, se separaron por la falta de aire, en esos instantes Yuto se dirigió a su oído para poder susurrarle algunas palabras
-Eres el primer hombre con el que estoy... Y hasta ahora has sido el mejor de todas- Ryosuke no sabía si enojarse o estar feliz lo único que atinó a hacer fue decir su nombre en un jadeo, Yuto mordió su lóbulo para después dirigir sus dedos a la boca de bajito, los pasó por un costado de este, se encontró con su caliente y comprimida entrada, tuvo una mejor idea así que quitó sus dedos del lugar y su cara se fue bajando hasta quedar frete a esta.
-Yuto, ¿que estás haciendo...?- Jadeó al sentir la respiración cerca de botón de nervios; Sin contestar a la pregunta  el chico introdujó su lengua en la cavidad del mayor - ohm... ah - no podía soportar no gemir estaba deseoso de sentirlo -*sus ojos, sus manos, sus labios...su lengua, todo él es perfecto*-pensó el mayor, pero luego la loca idea de que le pueda pasar algo se le vino a la mente.
-Yuto-kun... te puedo uhhm pedir un favor - dijo la frase jadeando, tratando de captar la atención del chico. Yuto sacó su lengua de ahí  para después verlo a la cara con cara de duda.
-¿podrías ponerte... eso?... ya sabes..- hizo un ademán con las manos. El ceño fruncido daba a entender que no entendía.
-¿podrías usar protección?- susurró un poco más calmado
-¿quieres que usemos condón? - asintió tímidamente, Yuto solo lo miro con cara extraña pero de todos modos le hizo caso, abrió uno de sus cajones y esculco un poco para después sacar uno, lo abrió y sacó de su empaque, mostrándoselo a Ryosuke. Una sonrisa traviesa atravesó su rostro.
-¿si tú me lo pones?- dijo Yuto con un tono de seducción mientras le dirigía una mirada de deseo al mayor; Invirtieron posiciones Ryosuke tomó el miembro de Nakajima e iba poniendo lentamente el objeto en el, una vez que estaba ya puesto Ryosuke sin previo aviso lo introdujo en su boca
-¡mierda! Nakajima soltó un gemido, tomó a Yamada de los hombros y lo giró sobre la cama, bajó hasta donde él había quedado y le dio un beso para que Ryo se subiera más a la cama, así que eso hizo, Yuto bajo y vio su entrada.
-creo que ya estás preparado- le hecho una mirada de lujuria, se posicionó entre las piernas de Yamada frotándose contra el.
- No sabes cuanto te deseo- habló en su oído y se fue introduciendo, sacándole gemidos  de placer y dolor a Ryosuke, una vez ya dentro se quedó sin moverse unos momentos hasta que el castaño comenzó a mover sus caderas, comenzaron con el choque de ambas partes, sintiéndose daba vez más, Yuto tomó las cintura de Ryosuke para hacer más profundas las embestidas, escuchó el chillido de placer de Yamada, así que dio por seguro que había encontrado su punto, tomó la pierna de este y la acomodó en uno de sus hombros
-aah m-más.. Yuto-kun uhm más rápido- las embestidas se hicieron más veloces, a Yuto ya le estaban encantando las plegarias le daba, tomó a Ryosuke entre sus brazos para que quedaran los dos sentados, Yamada lo abrazó, arañándolo un poco pero era excitante tenerlo así. Por otro lado Yuto no aguantaría tanto, Ryosuke le estaba gimiendo en su oído, eso era lo que nunca en su vida podrá superar, sus angelicales gemidos, sollozando cuando se corrió entre sus cuerpos. Nakajima no pudo soportar y dejo salir su liquido dentro del preservativo, recostó  a Yamada en su cama, se quitó el látex de su miembro y lo tiró, para después acostarse a un lado de su ahora amante, tomándolo en brazos.
¿Como le pudo hacer para que ese ángel pudiera pecar?
Al despertar, Ryosuke se sentó en la cama, recordó todo lo que había pasado hace unas horas.
Unos gritos de la planta baja lo hicieron dar un leve brinco, dedujo que era Yuto peleándose con... ¿otro hombre? se vistió como había llegado, salió del cuarto, bajó las escaleras, vio a Yuto vestido con el uniforme, solo que sin su chaleco y unos cuantos botones no abrochados... pero acaso ¿estaba discutiendo con alguien?
-Te dije que no vinieras cuando mamá no estuviera- Espetó Nakajima.
-¿tiene algo de malo que este aquí? - comentó una voz gruesa con tono retador
-no te quiero ver, eso es todo- contestó con burla el chico
-entonces…. vete de la casa- e escuchó un poco más bajo
-¡NO ME IRÉ!- el grito de Nakajima resonó en el lugar- ¡ESTA ES MI CASA!
-¡error!- la burla se notaba mas aun en esta voz-  esta también es mi casa  - Yuto volteó a ver y se dio cuenta que estaba Ryosuke viéndolo con sorpresa. Yamada se quedó quieto.
-¡tsk! – chasqueó los labios se dio la vuelta y se fue directo a donde estaba Yamada, tomándolo de la mano, salieron de la casa, Ryosuke no le pudo ver la cara aquel... ¿señor?, tenia duda de quién era; Nakajima paró en seco  después de unas calles y soltó la mano del bajito.
-esto... lo que acaba de pasar... no le tomes importancia - le dijo mientras le daba una tonta sonrisa, su tono de voz había cambiado, ahora era seria y un poco mas ronca
-perdón por preguntar pero... ¿quien era él?
-mi padrastro... ¿caminamos?- Ryosuke se sorprendió no sabía mucho de la vida del otro, pero eso le preocupaba un poco, aunque ya habría tiempo para conocerse; Yuto iba caminando muy rápido, no podía seguirlo, su parte baja aun dolía
-Nakajima-kun... - hablo muy bajito pero pudo ser escuchado por el más alto
-¿te pasa algo? caminas muy lento- el alto le lanzó una mirada cuestionadora.
-es que...- comentó con voz tímida mientras agachaba su cabeza- es que aun me duele... no puedo caminar tan rápido-
-ah! - se había olvidado de lo que acababan de hacer- lo lamento, nos sentamos aquí - apuntó en la banqueta
-ah! s-si - los dos se sentaron, comenzó un silencio, no tan incomodo, pero era tan raro- ¿estas bien? – preguntó al ver a Yuto distraído
-lo lamento, es que... estoy un poco fuera de mi- Nakajima se veía tenso
-¿por lo de tu padrastro? - Yuto solo asintió con la cabeza-
-nos odiamos, el me odia por no sé que,  yo porque le quitó el lugar a mi verdadero padre...- eso fue lo único que habló sobre el tema, Ryosuke quería saber mas pero no se atrevía a preguntarle.
De nuevo surgió el silencio ambos miraban al frente sin mirarse, hasta que Nakajima cruzó un brazo sobre los hombros de Yamada pegándolo a el, Ryosuke se apoyó cómodamente, sintiéndose tranquilo mientras sentía un beso en su sien. Era el momento de que Yamada se fuera a casa, Yuto lo acompañó hasta la parada del autobús
-Como un novio- pensó Yamada
Esperaron unos cuantos minutos y después solo las luces del autobús se lograron ver.
-N-Nakajima-kun por lo de hoy... gracias- hizo un corta reverencia, Yuto se acerco a él para levantarle la cabeza y darle un casto beso
-dime Yuto, bueno digo... hace horas no parabas de decirme así - volvió su voz de antes, esa voz que lo había cautivado.
-¡¡eres un idiota!!- gritó para luego subirse al bus- h-hasta mañana - su cara se había convertido en un tomate, estaba muy avergonzado por el comentario anterior de Yuto. El alto solo lo despidió sacudiendo su mano de un lado a otro, cosa que Ryosuke no contestó y solo se giro sobre su silla.
-Tonto – murmuró sonriendo

 Llegó a su casa, no sabía si su padre lo regañaría porque había estado toda la tarde fuera, ahorita no podía darse esos lujos ya que estaba castigado. Cerró la puerta con cuidado, se quitó los zapatos pero al momento de levantarse y girarse se encontró con el rostro enfurecido de Kamenashi.
-  ¡YAMADA RYOSUKE, EN-DONDE-DIABLOS-ESTABAS!-gritó
-me quede en la librería para un trabajo...- contestó
-¡piensas que me tragare eso! si sigues así seguirás castigado!
-¡está bien! me fui a casa de un amigo- retó levemente
-¿que amigo?
- ¿¡me estas interrogando!?
-¿a que fuiste con él? - Ryosuke se sonrojóo, no le podía decir  lo que fue-
-a completar unos apuntes ... - contestó un poco más calmado y su rostro agachado , no quería que viera su sonrojo
-ahh... ¿y tu maletín!? - Ryosuke miró su mano y se dio cuenta que no lo traía con él, así que recordó un poco ... *lo deje caer para besar a Yuto... lo deje en casa de Yuto!* pensó
-oh... se me olvido en su casa, oye ¿me puedo ir a mi cuarto? estoy cansado, papá- utilizó su voz de mártir.
-tu castigo sigue aumentando... - le dijo cursándose de brazos
-¿¡eh!? ¿¡¡Porque!!? – se quejó
-porque me acabas de mentir- Kazuya habló calmado, mostrando su autoridad
-tsk!, buenas noches - pasó por un lado de él y después subió hasta su cuarto, se recostó en su cama recordando lo que había hecho con Yuto; Necesitaba un baño con agua fría aparte aun olía a él y no quería que Kame se enterase.
-Al día siguiente-
Entró a su salón de clases, Yuto lo volteó a ver y le entregó su maletín
-Toma lo dejaste en mi casa - Yamada lo tomó y miró hacia todos lados, no quería que nadie se enterara que había ido a casa de Nakajima pero su plan falló, vio a sus compañeros del salón viéndolo fijamente.
-g-gracias Nakajima-kun... -fue lo único que dijo y se fue a sentar a su lugar. Las clases pasaron y el receso dio inicio, Ryosuke sacó su bento y comenzó a comer en el salón de clases, no tenía ninguna intención de salir como los demás, así que comió ahí
-Itadakimasu- dijo en bajito para tomar un poco de arroz, comenzó a comer pero una voz lo hizo detener, sabia de quien se trataba, quería ignorarlo pero no puedo hacerlo, Yuto se había sentado enfrente del viéndolo comer.
-que se te ofrece? -dijo Yamada dirigiendo sus palillos a su boca, Yuto movió la mano de Ryosuke para hacerla a un lado, se acercó para darle un beso al mayor pero este movió su cabeza a un lado.
-eres malo- dijo Yuto haciendo un puchero, Ryosuke solo comenzó a reír, era adorable verlo así. No le importaba que las chicas lo miraran, incluso miró a Daiki el chico al que había agredido mirándolo con felicidad.
Terminó el descanso, comenzaron las clases y después de unas cuantas horas terminaron las clases, Yamada salió de su salón junto con Nakajima, al salir se sorprendió al ver a Kamenashi ahí parado esperando por él.
-¿q-que haces aquí!? -pregunto Yamada. No le gustaba cuando su papá iba por el al salón, no todos sabían que su profesor era también su papá.
-¿que no puedo estar aquí? Yo trabajo aquí por si no lo sabes, ayer llegaste tarde y tu castigo aun no termina  - le contestó cursándose de brazos- ¿y por él llegaste tarde ayer?-apuntó a Yuto-
-soy Nakajima Yuto un gusto - extendió la mano para dársela a Kame
-Kamenashi Kazuya- respondió al saludo
-creo que ya nos vamos -dijo Ryosuke
-un gusto en conocerte Nakajima-san 
-lo mismo digo- contestó tomando la mano de Kazuya depositando un beso en ella, causando sorpresa
-bueno… adiós - Yamada jaló a Kamenashi del brazo pero este fue jalado del brazo también, Yuto se acerco a su oído para poder susurrarle
-creo que no me podré despedir como la otra vez - Ryosuke se sonrojó y solo se despidió
Se fueron caminando hasta llegar el estacionamiento de la escuela, iban platicando como si nada, hasta que comenzaron a discutir acerca de porque Ryosuke estaba castigado. Seguían platicando, caminando y discutiendo, hablaban mientras hacían expresiones con las manos; Eso hizo que alguien más notara la presencia de estos dos antes de que se subieran a un automóvil. Una sonrisa maliciosa pasó por su rostro mirando como el auto se marchaba.
-¿Kamenashi?-


Tadaa! Mayuyi siento no habértelo pasado ;w; de verdad perdóname MayiMayu!  Y Gracias por escribir este especial.                                                             
PD: Lo escribimos con amor, comenten con amor también por favor!